jueves, 27 de julio de 2023

...HASTA QUE LOS TIEMPOS DE LOS GENTILES SE CUMPLAN..., ...Y HAYA ENTRADO LA PLENITUD DE LOS GENTILES...



...HASTA QUE LOS TIEMPOS DE LOS GENTILES SE CUMPLAN..., ...Y HAYA ENTRADO LA PLENITUD DE LOS GENTILES...

Estas son dos frases de uno de los misterios del evangelio referidas acerca de la restauración futura de Israel antes de la venida del Señor, registradas en los siguientes pasajes bíblicos:

..."Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;
y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad."...
Romanos, capítulo 11, versículos 25 y 26, de la versión Reina Valera 1960.

..."Mas ¡ay de las que estén encintas, y de las que críen en aquellos días! porque habrá gran calamidad en la tierra, e ira sobre este pueblo.

Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan."...
San Lucas 21, versículos 23 y 24, Reina Valera 1960.

El saber qué es lo que determina el cumplimiento del tiempo de los gentiles, para tener la certeza de que hemos entrado en la plenitud de los mismos, como señal del fin de los tiempos, ha sido uno de los grandes misterios de las profecías bíblicas a lo largo de dos mil años; mas la voluntad de Dios, es que nosotros entendamos todo el misterio que fue dado a saber a sus escogidos, conforme está escrito en Mateo 13, versículo  11, Jeremías 33, versículo 3, y en Isaías  44, versos 6 al 8; y como dice el apóstol Pablo:

"Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios."..., como está escrito en 1 de Corintios, capítulo 2, versículo 9 y 10.

Dicho tiempo se encuentra revelado, como ya veremos en lo sucesivo, en la estructura profética del tiempo determinado, columna vertebral de las profecías, como lo es: las setenta semanas de años reveladas al profeta Daniel, determinadas para el mundo, en función de la restauración del pacto de Dios con Israel, en Jerusalén; que comenzaron a contarse inmediatamente después de terminados los setenta años de la cautividad en Babilonia, como lo podemos leer en el libro del profeta Daniel, capítulo 9, versículos del 1 al 27, y en segunda de Crónicas 36, versículos del 21 al 23, hasta el cumplimento de su última semana, que se activaría  al finalizar la segunda y última dispersión o diáspora del pueblo de Israel hacia todas las naciones; que duraría un tiempo perfecto y determinado, como lo veremos también en lo adelante, de 1970 años de separación del pacto, o exilio espiritual, desde la muerte del Mesías Príncipe, Jesucristo.

Estas setenta semanas de años de restauración del primer pacto, comenzaron a contarse, inmediatamente después de cumplidos los setenta años de la cautividad de los judíos en Babilonia (2 Crónicas 36:21-23), sin que mediara tiempo alguno de separación entre ambos sucesos para su transición; iniciándose su conteo con la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén, como quedó establecido en Daniel 9, verso 25; decretada por el rey Ciro de Persia, escogido de Dios conforme está escrito en el libro del profeta Isaías, doscientos años antes de su nacimiento, cuando dijo:

..."que dice de Ciro: es mi pastor, y cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado."... (Isaías 44, verso 28). 

En cuanto a la revelación de este misterio, nuestro Padre se propuso desde un principio, dejar oculto este conocimiento para que fuese revelado, exclusivamente, en los días finales, para testimonio al mundo de su grandeza, control y dominio sobre los tiempos, las edades y sobre el reino de los hombres, como está escrito en el libro del profeta Daniel, capítulo 2, versículos del 20 al 22, y capítulo 4, verso 17; y para poner en evidencia a las falsas enseñanzas de las innumerables religiones, que hasta hoy basan sus creencias en una incorrecta apreciación de los fundamentos sagrados del evangelio de Cristo  nuestro Señor, a quien daremos cuenta ante su tribunal en el día del juicio; por lo cual se le ordenó al profeta Daniel, lo siguiente:

...Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará...(Daniel 12:4)

...Y oí al varón vestido de lino, que estaba sobre las aguas del río, el cual alzó su diestra y su siniestra al cielo, y juró por el que vive por los siglos, que será por tiempo, tiempos, y la mitad de un tiempo. Y cuando se acabe la dispersión del poder del pueblo santo, todas estas cosas serán cumplidas. Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas?
Él respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin...,
Daniel, capitulo 12, versículo 4, y versículos del 7 al 9.

Muchos son los que creyendo entender el misterio oculto en esta importante profecía, se atreven a hacer interpretaciones vagas, de cómo fue, o cómo se originó, y de cómo será el desenlace del cumplimiento del último tiempo, siendo ellos mismos engañados en la propia confusión de sus interpretaciones.

Como muchos entendidos lo saben, la revelacion de los misterios del reino de Dios, no se obtiene mediante  la interpretación humana, porque esto no se trata de los pensamientos de los hombres, sino de lo que Dios necesita que nosotros sepamos por su gracia, a través de su don de conocimiento que viene desde el cielo al hombre temeroso de su palabra.

Dicho esto, ahora veamos la revelación de  la profecía que nos enseña, en su contexto bíblico, que el objetivo de las setenta semanas que fueron determinadas al mundo, sobre la base de la restauración del pacto de Dios con Israel en Jerusalén, fue para dar un límite de tiempo que se pudiera evidenciar en la Biblia y en el cumplimiento futuro de los acontecimientos por venir; para ejecutar en él, su plan de salvación para toda la humanidad, donde  quedara incorporado el tiempo para la aparición del Mesías Príncipe, el Hijo de Dios, cuyo nacimiento fuese el punto de partida histórico por excelencia, para medir el tiempo hacia el pasado y hacia el futuro, en el orden de los calendarios hebreo y gregoriano que él tiene bajo su control obsoluto; y con su sacrificio, expiar la iniquidad, poniendo fin al pecado con su propia sangre al morir; y de este modo, dejarnos todas las evidencias del  cumplimiento del tiempo determinado, el cual expondré, por la gracia de Dios en esta enseñanza, donde queda demostrado con certeza: el inminente regreso del Hijo de Dios, por segunda vez, con gran poder y gloria, a este mundo perverso.

El rompimiento del primer pacto, con la destrucción del templo y la deportación de los judíos a Babilonia, donde estuvieron cautivos como consecuencia de la desobediencia a sus mandamientos, como fueron advertidos por medio de Moisés, como lo pueden leer en Deuteronomio 28, constituyó, en el plan para dar inicio a las setenta semanas: la separación y muerte espiritual momentanea de su pueblo, para poder dar inicio a la restauración del pacto, regresándolos del estado de muerte espiritual, a vida; es decir, era necesario destruir el pacto, para luego poder restaurarlo; ahora, dentro del tiempo  determinado de las setenta semanas hasta abarcar la última semana, al ocaso de la última generación de los gentiles, para lograr escoger de entre ellos, a todos los que alcanzarán la salvación, y a Israel, para darle el perdón; por lo cual nuestro Señor dijo, en cuanto a las señales próximas del fin del mundo:  que no pasaría de esta generación hasta que todo esto se cumpla o acontezca; refiriéndose a aquellos, pues, que estarán presente en el cumplimiento de la semana final, San Mateo, capitulo 24, versículo 34.

Las setenta semanas se  activaron, entonces, desde la salida de la orden para la edificacion del templo; encargo que se le había delegado a Ciro, rey de Persia, como acaban de ver y entender; aclarando, que la orden posterior del rey Artajerjes dada a Nehemías, años después del regreso de Babilonia, no fue la orden que demandó la profecía para iniciar dicho cumplimiento, como muchos han creído; sino que, esta segunda orden fue subsecuente a la primera; la cual fue motivada por una solicitud humana, como lo pueden leer en el libro de Nehemías, capítulo 2; mientras que la primera, fue en virtud de un mandato directo de Dios a Ciro, el cual fue obedecido sin titubeo, a la altura de quien lo demandó.

No, obstante, hago también la salvedad, que el vínculo fundamental para la restauración del pacto para la activación de las setenta semanas, no era el muro de Jerusalén, ni la ciudad misma, sino el templo; el resto de las edificaciones de la ciudad, como el acueducto, los palacios, sus calles y vías principales, fueron infraestructuras secundarias en el plan de las setenta semanas, mas no primordiales.

De hecho, las mejoras realizadas al templo, por el rey Herodes, antes de la aparición del Cristo de la gloria, no constituyó un hecho de importacia profética para el cumplimiento de las setenta semanas determinadas.

Como lo he venido explicando, esta profecía de las setenta semanas determinadas, reveló la venida del Mesías a su debido tiempo, cuatrocientos ochenta años, aproximadamente, antes de su nacimiento, como lo pudieron leer en Daniel, capítulo 9, versículos de 24 al 27; quien moriría para expiar con su sacrificio, la iniquidad de Israel, y el pecado de la humanidad, después de cumplidas, exactamente, 69 semanas de las 70 semanas que fueron determinadas; para con su muerte, desactivar nuevamente el primer pacto, rasgando el velo del templo, como quedó escrito en el evangelio de San Mateo, en el capítulo 27, verso 51, como una señal evidente de esta realidad, hasta la próxima restauración con la semana setenta, o última semana.

El contexto bíblico habla de la restauración futura de Israel, quien retornaría a su tierra, y edificaría a Jerusalén (Isaías 60 y 61, Zacarías 1:12 al 17, Ezequiel 38:8, 39:9 al 29, Hechos 1:6 al 7, Romanos 11, Apocalipsis 11), ...etc, y eso habla del cumplimiento de la septuagésima semana, cuando dice claramente:

..."Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador." (Daniel 9:27).

Este pasaje profético de la última semana, muestra la voluntad de Dios de perdonar a Israel y de confirmar su pacto con muchos de ellos.

Presten mucha atención: la sola expresión: ...Y por otra semana confirmará el pacto con muchos"..., sugiere que ese pacto estuvo vigente en las 69 semanas anteriores que terminaron con la muerte de nuestro Señor.

Ahora, para que se diera el cumplimiento de esta última semana, se debía cumplir, enteramente, el tiempo determinado del exilio al cual fue sometido el pueblo de Israel por espacio de 1970 años, desde la muerte del Mesías hasta el año 2003, tiempo que había quedado revelado, simbólicamente, en el libro del profeta Zacarías, capítulo 1, versos del 7 al 17, concerniente a una segunda dispersión del pueblo santo por setenta años, tiempo que significaría los 1970 años de dispersión o exilio hacia todas las naciones, como de hecho ocurrió.

Esa gran diáspora de 1970 años, tuvo su persecución más severa con el Holocausto nazi, por siete años, o una semana de años, desde el año 1939 hasta el año 1945, como lo describió la profecía del libro de Jeremías, capítulo 30, versículo 7, cuando dijo:

"¡Ah, cuán grande es aquel día!, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado."

La Segunda Guerra Mundial, tuvo ese proposito principal: el exterminio de los judios, cuando para ese entonces, llevaban 1907 años de exilio,  lo cual fue notorio para toda la humanidad; donde murieron, más de seis millones de judíos en toda Europa a manos del Imperio alemán, con Hitler, séptima cabeza de los imperios del misterio de las siete cabezas de la bestia de Apocalipsis 17, que es otras de las revelaciones para su iglesia, que fueron ocultas hasta el último tiempo, donde se enseña como se debe entender la estructura profética de los imperios, mostrada primero, al rey Nabucodonosor, con el sueño de la imagen (Daniel 2), y luego, en la vision  de las cuatro bestias que combatían en el gran mar (Daniel 7); reveladas para la identificación de la bestia, que es la octava cabeza, que tengo la responsabilidad de dar su explicación, para que conozcan, con nombre y apellido, quién es la octava cabeza, la bestia que era, no es, y será; tema que ya he explicado en otros de mis escritos, que no ahondaré en este momento, para no desviarnos del tema concerniente al misterio del tiempo determinado al mundo desde los tiempos antiguos.

Israel, sin conocer el advenimiento de ese día para la confirmación del pacto, fue perdonado el 26 de febrero del año 2003, o 24 de Adar, mes sexto del año 5763, del calendario hebreo, fecha de la reedificación de la obra suspendida del segundo templo, como quedó registrado en el libro del profeta Hageo, capítulo 1, verso 15;  que, a su vez, es el mes décimo segundo del  pacto inhabilitado, que seguiré explicando más adelante.

El año 2003, para la confirmación del pacto, estuvo determinado, claramente, en el libro de profeta Oseas, capítulo 5, versículo 15, y capítulo 6, versículos 1 y 2, donde está escrito desde antes de la deportación a Babilonia, lo siguiente:

..."Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él."...

Ese año 2003, fue el año agradable del Señor, año de la buena voluntad de Dios para con Israel, como lo recordó en aquella sinagoga de Nazaret, cuando abrió el libro de Isaías, capítulo 61, como está escrito en Lucas, capítulo 4, versículos del 16 al 30.

El año 2003, como antes lo mencioné, corresponde al año 5763 del calendario hebreo, de manera que los siguientes siete años para la confirmación del pacto concluirían en el año 5770, año perfecto para el fin de la semana setenta, en el año 2010.

Así, pues, de la misma manera, como ocurrió en el principio para la restauración  del pacto que activó el conteo de las setenta semanas, con sus primeras siete semanas, igualmente ocurriría con la septuagésima semana, la cual se activaría después de cumplidos los 1970 años de separación del pacto, condición lamentable de muerte espiritual de Israel, para ser injertados de nuevo en el buen olivo, de donde habían sido desgajados; ese fue el sentido de las palabras textuales del apóstol Pablo, relacionadas con la restauración futura de Israel, después de haber estado muerto espiritualmente, cuando dijo en el capítulo 11 de Romanos, versículos del 11 al 27:

11 Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles, para provocarles a celos.

12 Y si su transgresión es la riqueza del mundo, y su defección la riqueza de los gentiles, ¿cuánto más su plena restauración?

13 Porque a vosotros hablo, gentiles. Por cuanto yo soy apóstol a los gentiles, honro mi ministerio,

14 por si en alguna manera pueda provocar a celos a los de mi sangre, y hacer salvos a algunos de ellos.

15 Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?

Y continua diciendo:

16 Si las primicias son santas, también lo es la masa restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.

17 Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo,

18 no te jactes contra las ramas; y si te jactas, sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti.

19 Pues las ramas, dirás, fueron desgajadas para que yo fuese injertado.

20 Bien; por su incredulidad fueron desgajadas, pero tú por la fe estás en pie. No te ensoberbezcas, sino teme.

21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.

22 Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.

23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.

24 Porque si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre, y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más éstos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?

25 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:
Vendrá de Sion el Libertador,
Que apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos, cuando yo quite sus pecados.

Ahora, como lo están viendo, las profecías están siendo ordenadas y proclamadas, por la gracia de Dios, como cumplimiento de lo dicho por medio del profeta Isaías, capítulo 44, del 6 al 8, como está escrito:

"Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios.

¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir.

No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno."

Y en otro pasaje del mismo profeta, dice:

"Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí,

que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero;

que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré." (Isaías 46:9-11)

Ahora bien, esta semana de la cual hemos venido compartiendo, la podemos denominar: la semana de la confirmación  del pacto, tal como lo dice el anuncio de su profecía en Daniel, capítulo 9, versículo 27; o bien, se le puede decir: la semana pascual, o la semana del tiempo pascual; al igual que en el pasado, con las primeras siete semanas que iniciaron las setenta semanas determinadas, también fueron el tiempo pascual para la restauración del pacto, en su principio; tiempo que abarcó la edificacion del templo, vínculo de la restauración del pacto con Israel, desde la salida de la orden de Ciro para el regreso de los judíos a Jerusalén, tiempo de 49 años que contenía el tiempo que demoró la obra del templo en 46 años, conforme fue declarado en Juan, capítulo 2, versículo 20.

De esta misma manera, la semana pascual, entró en vigencia una vez concluido los 1970 años de separación, desde el día 24 del mes sexto del  año 5763 del calendario hebreo, o 26 de febrero del año 2003, la misma fecha de la reedificacion del templo, registrada en el libro del profeta Hageo, capítulo 1, versículo 15; como ya lo he mencionado, cuyo día simboliza, el día en que se colocó el cimiento del tercer y último templo en Jerusalén, como lo pueden leer en Hageo, capítulo 2, versículo 18, donde se citan dos fechas proféticas concerniente a la septuagésima semana, cuando dijo:

"Meditad, pues, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazon."

Es evidente, que toda la profecía del libro de Hageo, nos muestra: cuándo y cómo ha de  cumplirse la septuagésima semana, y definirla con sus fechas; y mostrarnos que ella es, a su vez, el cumplimiento de lo que simbolicamente representó: el ciclo anual de las festividades del pacto, como está escrito en el libro de Levítico, capítulo 23, desde el versículo 1 al 44, comenzando con la pascua, con sus siete días de la fiesta de los panes sin levadura, Éxodo 12, versículo 18, y terminando con los siete días de la fiesta solemne de los tabernáculos, o Sucot, como le llama Israel.

Esto nos muestra la forma como Dios quiere que sus escogidos, en estos últimos tiempos, reconozcamos el cumplimiento de la septuagésima semana, y la existencia de su templo, previa a su edificación tangible o física; que para efecto de la confirmación del pacto con Israel, ya está en pie.

La proyección de los 2595 días que contiene la septuagésima semana, la cual incluye los 75 días que nuestro Señor le añadió, como quedó indicado en el libro del profeta Daniel, capítulo 12, versículos del 11 al 12, desde la mitad de la semana hasta finalizar a los 1335 días; estos 2595 días, proyectados  desde el 26 de febrero del 2003 hasta consumirlos por completo, nos lleva, exactamente, al 5 de abril del año 2010, correspondiente al 21 del mes de Nisán del año 5770,  último día de la pascua para ese año; confirmando que, ciertamente, se trata de la semana pascual; busquen en la Web el calendario hebreo-gregoriano, y cersiorense si esto es real, o no lo es.

Todo esto significa que ya el Señor  nuestro Dios, ha confirmado su pacto con su pueblo, Israel, quien nada sabe de ésto, porque hasta ahora no le ha resplandecido la luz de la verdad.

Por lo tanto, para efecto del cumplimiento de la septuagésima semana, ya el templo está en pie, e Israel goza del pacto restaurado; de modo, que aquellos que son de fe, pondrán ver, mediante estas evidencias, el cumplimiento de la confirmación del pacto.

El libro del profeta Hageo da evidencia de las fechas de la septuagésima semana donde se incluye la fecha de inicio de las 2300 tardes y mañanas, que habrían de cumplirse dentro de la misma, a partir de pasados los primeros 295 días, desde su inicio, cuando habría de comenzar el continuo sacrificio que sería suspendido a la mitad de la semana, como está escrito en el libro del profeta Daniel capítulo 8, versos 13, 14 y 23; capítulo 9, verso 27; de manera, que si proyectamos los primeros 295 días, desde el 26 de febrero  del 2003, hasta consumirlos, esto nos llevará hasta el día 18 de diciembre del 2003, lo que significa que las 2300 tardes y mañanas habrían comenzar al siguiente día, esto es, para el 19 de diciembre del 2003, que en el calendario hebreo correspondió al día 24 del mes noveno (Kislev) del año 5764, esta fecha es la indicada en Hageo, capítulo 2, versículo 18, que antes le mencioné, como señal de los sacrificios, como lo pueden leer en Hageo 2, verso 10.

Busquen en Google, un conversor de fechas del calendario hebreo al gregoriano, de su confianza, y cerciorarse de esto.

Es decir, las fechas expuestas en el libro del profeta Hageo nos sirve para visualizar el cumplimiento de la septuagésima semana, dándole, si podemos decirlo de alguna manera, un cuerpo que se puede palpar por medio de la fe en su palabra y en su revelación.

Otra fecha de la septuagésima semana, es el 21 de mes séptimo de Hageo capítulo 2, versículo 1; esta fecha es el último día de la fiesta solemne de los tabernáculos, expuesta allí para señalar la existencia de la semana de cierre de la septuagésima semana, como cierre del pacto, instituida para Israel desde la salida de Egipto, como ya mencioné.

El 28 de septiembre del 2015, que corresponde en el calendario hebreo, al 15 del mes séptimo, primer día de la fiesta de los tabernáculos para ese mismo año, como está establecido en Levítico 23, verso 34, Dios mostraría su última luna roja, o luna de sangre, de su última tétrada de lunas de sangre, que también podemos llamar, tétradas de lunas del pacto con Israel, como señal del inicio de los últimos siete años para cerrar la septuagésima semana, y poner fin al tiempo de los gentiles con su último día correspondiente al 5 de noviembre del año 2022, habiendo transcurrido, para ese entonces, los 2595 días desde el día 28 de septiembre del año 2015, tiempo de la plenitud de los gentiles.

Las tétradas de lunas de sangre, o lunas del pacto, señal que indicaba la futura restauración de Israel, fueron un fenómeno real, extraordinario e inexplicable para la humanidad, debido a que sus manifestaciones coincidieron, perfectamente, en sus nueve apariciones a lo largo de los dos mil años, con el inicio de las fiestas de la pascua y de los tabernáculos en dos años consecutivos, como señal de la próxima restauración del primer pacto, desde el último año del ministerio de nuestro Señor, año 32 y 33.

Estos fueron los años de las apariciones de las tétradas de lunas de sangre, desde el tiempo final del ministerio del Mesías:

32 y 33, 162 y 163, 795 y 796, 842 y 843, 860 y 861, 1493 y 1494, 1949 y 1950, 1967 y 1968, y por última, 2014 y 2015.

Las lunas de sangre se perciben en su tono rojizo, cuando en su fase de plenilunio, o fase de luna llena, se acerca más a la tierra que en lo habitual en la misma fase, entrando a la atmosfera, haciendo que ciertas moléculas irradiadas por los rayos solares la hagan ver a nuestros ojos de un tono rojizo.

Lo cierto es, que los fenómenos de lunas sangre, se pueden producir naturalmente, en cualquier mes del año. Y todos son predecibles mediante cálculos astronómicos que los especialistas en la materia realizan, tanto hacia futuro como hacia el pasado; y ellos dan fe de todas las nueve apariciones de las tétradas que terminaron difinitivamente en el 2015, y no se manifestaran nunca jamás. Ciertamente es un tema facinante.

Las tétradas de lunas de sangre, fueron una señal que Dios mostraba, para que su pueblo supiera que él no los olvidaría por siempre, sino que ciertamente los perdonaría como lo anunció, por amor a sus padres, como lo vemos escrito en el libro de Jeremías, capitulo 31, del versículo 27 al 40, también en Ezequiel 39, versículos del 21 al 29, Zacarías 12 y 14, etc.

Este es el misterio del cumplimiento de esta última semana, que recrea a lo largo de 20 años, el ciclo anual de las festividades del pacto.

La revelación de este misterio, es el testimonio para el mundo, de la firmeza de Dios en cumplir sus propósitos, para salvar a todos sus elegidos, los que hicieron el pacto de sangre derramada en el calvario, los cuales no echan a sus espaldas sus palabras, sino que son diligentes para hacer todo lo que el Dios, nuestro Señor le demande para que su obra prospere en estos últimos tiempos. El Señor está llamando a todos sus obreros para que se integren a la gran cosecha, porque los campos están blanco, y llegó el tiempo de recoger los frutos.

Extiéndase este conocimiento por toda la tierra, para mis hijos sepan que ya vengo por ellos. Dice el Señor. Amén.

La gracia y la misericordia,  sea con todo aquel que ame la venida del salvador,  el Hijo de Dios, Padre eterno, Jesucristo. A él sea la gloria, la honra, el poder y la sabiduría, por los siglos de los siglos. Amén.

Su consiervo en la fe: Antonio José Sepúlveda.

Caracas, Venezuela, 27 de julio de 2023.

9 de Av del año 5783.

ajosepulveda@gmail.com


jueves, 25 de mayo de 2023

LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS (DANIEL 9:24-27 (VERSION: RV 1960).





LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS (DANIEL 9:24-27 VRV 1960).

Explicación concisa y eficaz de la profecía de las setenta semanas determinadas al mundo, en función del pacto restaurado con la casa de Israel, en Jerusalén (Daniel 9:24-27), llamado, el primer pacto; para cumplir dentro de ese tiempo de restauracion, toda su obra redentora con los gentiles; para luego, una vez concluido ese tiempo determinado, iniciar el tiempo de la salvación de Israel, como el apóstol Pablo lo explica en (Romanos 11:25-36).


Esta orden fue dada y traída desde el cielo, para ser mostrada al profeta Daniel, en el tiempo de los setenta años de la cautividad en Babilonia (Daniel 9:1-2) a donde los judíos fueron deportados por orden de Dios, por su rebelión contra él, como lo habló Dios por medio del profeta Jeremías, en el capítulo 25.


La destrucción del templo de Dios y la  deportación de los judíos desde Jerusalén a Babilonia, constituyó el rompimiento del pacto de Dios con la casa de Israel y la santa ciudad;


Las reformas del rey Josías, antes de la deportación, lograron la destrucción de las imagenes y los altares de idolatría en los lugares altos en Judá, donde Israel sacrificaba y servía a los dioses ajenos de otras naciones; restaurando, a su vez, con dichas reformas, los servicios del templo que los judíos habían desestimado y  abandonado por cientos de años, pero a pesar de los esfuerzos de Josías, no logró con sus reformas, aplacar la ira de Dios; por lo cual, "Jehová no desistió del ardor con que su ira se había encendido contra Judá, por todas las provocaciones con que Manasés le había irritado, por lo cual dijo Jehová: También quitaré de mi presencia a Judá, como quité a Israel, y desecharé a esta ciudad que había escogido, a Jerusalen, y a la casa de la cual había yo dicho: Mi nombre estará allí." (2 Reyes 23:26-27).


Fue, pues, en este contexto histórico, donde se denota el estado de separación de los judíos delante de Dios, en ese entonces; por lo cual era necesario, que una vez cumplido los 70 años de la deportacion, injertalos de nuevo en el pacto, en el cumplimiento de las setenta semanas determinadas, que totalizarían 490 años de pacto restaurado, y que se  administraría en dos partes; las primeras 69 semanas, contadas a partir de la salida de la orden emanada por el rey Ciro de Persia para la edificación de la casa de Jehová, cuya ejecución abarcó los primeros 49 años, equivalente a siete semanas, que constituyó el tiempo pascual, al cual pertenece esos 46 años de la edificación de templo, mencionado en el evangelio de Juan 2:20.


Para este significativo propósito de dar la orden para la edificacion del templo, a fin de restaurar el pacto, Ciro fue escogido doscientos años antes de su nacimiento, de acuerdo a la profecía de Isaías 44:28 y 45:1-7, donde dice:


"Qué dice de Ciro: es mi pastor, y cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: serás edificada;  y al templo: serás fundado." (Isaías 44:28).


De manera que la orden de Ciro cumple dos propósitos de Dios; los cuales son: Primero, la restauración del pacto roto con la edificación del templo; y segundo, la edificación de la ciudad.


De manera, que aquella orden que posteriormente fue dada a Nehemias por el rey Artajerjes muchos años después, no fue más que una orden subsecuente a la primera, que fue motivada por una solicitud humana, mientras que la primera fue por un mandato directo de Dios para Ciro, el cual fue obedecido sin titubeo, a la altura de quien lo demandó.


Las 69 semanas que se vinieron cumpliendo, ininterrumpidamente, desde su inicio, terminaron con la muerte del Mesías, Jesucristo, el Hijo de Dios Padre. 


Con la consumación de su muerte, para el establecimiento del nuevo pacto, como Dios lo había determinado, se rompió, por última vez, el primer pacto; para que se cumpliera lo dicho, por medio del profeta Jeremías, cuando dijo: 


"He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová." (Jeremías 31:31-32).


"De manera que, "al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo, y se envejece, está próximo a desaparecer." (Hebreos 8:13).


El rasgamiento del velo del templo, a la muerte del Mesías (Mateo 27:51), señaló el segundo y último rompimiento del pacto con Israel en la semana 69, quedando pendiente la última semana.


70 años después del nacimiento de Cristo fue destruido aquel segundo templo en Jerusalén, desapareciendo completamente lo que quedaba del primer pacto.


Trancurridos, ahora, 1970 años de separación del pueblo hebreo, desde la crucifixión, una larga diáspora por todas las naciones, fueron perdonados a partir del 26 de febrero del año 2003, para confirmar su pacto con ellos por otra  semana,  como lo dice en Daniel 9:27: "Y por otra semana confirmará el pacto con muchos."...

El 26 de febrero del año 2003, corresponde a la misma fecha antigua, 24 del mes sexto, en el calendario hebreo, en la cual se dio inicio a la reedificacion del templo (Hageo 1:15), cuya obra se mantuvo suspendida durante 42 años (Esdras 4), tiempo pertenciente a esos cuarenta y nueve años del inicio de las setenta semanas. De manera, que aún la fecha para el inicio de la septuagésima semana estuvo registrada desde la antigüedad para darle una aplicación futura, como pueden observar, para injertalos e introducirlos al pacto de forma debida en vispera de la llegada del mes de Nisán, mes para la restauración del pacto.

Aquellos 70 años referidos en el libro de Zacarías 1:12-17. corresponde al segundo exilio por 1970 años.


"Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?

Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.

Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.

Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén."

(Zacarías 1:12-17).

La confirmación del pacto vino inmediatamente después de haberse cumplido los 1970 años, para el año 2003 hasta el 2010, que corresponde entre los años 5763 al 5770 del calendario hebreo; de modo que no pudo haberse escogido más excelente tiempo para terminar Las Setenta Semanas que el año 5770 del calendario hebreo.

Mas Dios tenía determinado el año del perdón para Israel para el año 2003, como está escrito por medio del profeta Oseas, cuando dijo:

Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 5:15-6:1-2).

La confirmación de pacto por otra semana es el tiempo pascual. que inició el 26 de febrero del 2003, y finalizó el 5 de abril del año 2010, correspondiente al 21 de Nisán del año 5770, dia final de la pascua.


La septuagésima semana es un gran misterio que debe ser entendido por los escogidos de Dios que conforman la verdadera iglesia, para que se aperciba de que ya todo se ha cumplido, y que Jesús pronto regresará por su pueblo.

sábado, 1 de abril de 2023

A 20 AÑOS DE LA GUERRA QUE DERROCÓ A SADDAM HUSSEIN.



 

Este 20 de marzo del 2023, se cumplieron 20 años de la segunda etapa de la Guerra del Golfo Pérsico que sacó a Saddam Hussein del poder en Iraq, quien lo mantuvo durante 24 años desde año 1979. Lo trascendental de este acontecimiento, es que esto fue el cumplimiento perfecto de lo dicho por el Señor a través del profeta Jeremías, en el capítulo 25, versículo 12, donde dice ”que cuando los 70 años de la cautividad de los judíos en Babilonia se cumplan, el Señor,  Dios de Israel, castigaría al rey de Babilonia.

Así dice textualmente el pasaje bíblico en la Reina Valera 1960:

"Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre."

La inmensa mayoría de los religiosos, y lectores de la Biblia, el libro sagrado por excelencia, desconocen de esto que estoy diciendo; y que esta profecía había quedado pendiente en su cumplimiento cuando finalizaron los setenta años de cautividad en Babilonia, ya que el imperio babilónico había sido desplazado 40 años antes de finalizar los setenta años de dicha cautividad, por el imperio medo-persa, como lo pueden ver en el libro del profeta Daniel desde el capítulo 5 en adelante. De manera que cuando los setenta años fueron cumplidos era el primer año del reinado de Ciro el grande, rey de Persia (2 Crónicas 36:21-23).

Esto corrobora lo que dice en otros pasajes proféticos, como Jeremías 50:35-46, Isaías 14, Habacub 1,2, etc., que Babilonia renacería de nuevo en la persona de su último rey, el rey de la hija de Babilonia, Iraq.

De manera que esta profecía de Jeremías 25:12, no era para ser cumplida en la primera cautividad, sino estaría reservada para ser cumplida al final del segundo exilio de Israel hacia todas las naciones que se comenzó a contar desde la muerte de Cristo, por el rasgamiento del velo del templo (Mateo 27:51), por lo cual Dios se apartó del pacto con Israel.

Ese exilio  espiritual que luego se evidenció en el año 70 dC. con la destrucción del segundo templo, como lo indicaba la profecía de las setenta semanas determinadas (Daniel 9:26), abarcó un gran período de 1970 años hasta el año 2003, año en el cual Dios los perdonaría de su pecado, como está escrito en el libro de Oseas, pasajes del 5:15, 6:1-2, donde se estableció el año 2003 como el año de su perdón, e inicio de la confirmación del pacto con Israel por una semana, hasta el 21 de Nisán del año 5770, día final de la pascua (Daniel 9:27a).

La fecha exacta de la confirmacion del pacto para iniciar la última semana fue el 24 del mes sexto del año 5763 del calendario hebreo, correspondiente al 26 de febrero del año 2003, como estaba registrado en Hageo 1:15, fecha del inicio de la reedificacion del templo en Jerusalén, que serviría para señalar el inicio de la septuagésima semana, en la semana de la confirmación del pacto con Israel.

Es, pues, en este escenario, cuando se termina el castigo sobre Israel, que inmediatamente, viene el castigo sobre el rey de la hija de Babilonia (Jeremías 50:42-43), para el 20 de marzo del año 2003.

El rey de Babilonia es, pues, la bestia que era, y no es, y será. y subió del abismo y va a la perdicion. (Apocalipsis 17:8, revelado en la persona de Saddam Hussein.

he aquí un video de Saddam, subido del abismo o de la muerte, posterior a su ejecucion en la horca. Haga clic, aquí.

https://youtu.be/plI_hNZeEiM


viernes, 3 de marzo de 2023

¿Por qué entre algunos grupos religiosos se debate el tema de la observancia para cumplir los 10 mandamientos, y más específicamente, para guardar el día de reposo?


 ¿Por qué entre algunos grupos religiosos se debate el tema de la observancia para cumplir los 10 mandamientos, y más específicamente, para guardar el día de reposo?


Los diez mandamientos es la ley universal que Dios nos entregó, justa y perfecta, para el equilibrio perfecto de equidad para la convivencia humana.


1-No tendrás dioses ajenos delante de tu Creador.


2-No harás imágenes de ninguna cosa, ni las adorarás y honrarás;


3-No tomarás el nombre de Dios en vano;


4-Guardarás el día de reposo.


5-Honrarás a tus padres.


6-No matarás;


7-No adulterarás.


8-No hurtarás.


9-No dirás falsos testimonios en contra de tu prójimo;


10- No codiciarás la casa, ni a la mujer, ni a ninguno de los bienes de tu prójimo.


Nadie en su sano juicio discutiría el no cumplirla, o dejar de poner por obra esta justa ley; de hecho, la misma Palabra dice que esta ley está ya escrita en nuestros corazones. (Deuteronomio 29:11-14, Romanos 2:15).


La discusión nace por causa de no saber comprender el propósito del cuarto mandamiento y de no entender cual es el estado del hombre que no puede por mérito propio presentar a Dios ningún tipo de obra o sacrificio que lo pueda librar de la muerte, pero los cuales interpretan que se debe obedecer de manera literal ese punto de la ley, con el fin cumplir con la exigencia del mandamiento.


Éstos, sometiendo a los creyentes a depender de las obras de la ley, los colocan, como nos enseñó el apóstol Pablo, bajo la maldición de la ley (Gálatas 3:10), sin discernir su significado; porque de estos diez mandamientos, ocho son prohibiciones, como lo fue el primer mandamiento dado a nuestros padres terrenales en el Edén, a quienes se les mandó a no comer del árbol que se les dijo que no comiesen; mas el cuarto y el quinto mandamiento requieren de una acción para que pueda ser satisfecha o cumplida, como lo es el guardar el día de reposo y el honrar a padre y madre.


Los diez mandamientos tienen un orden de prioridades, donde los primeros cuatro puntos de la ley habla de cómo debe ser la relación del hombre con su Creador; y los siguientes o restantes puntos, también en su orden de prioridad, corresponde a la relación del hombre con su prójimo o congénere; cuyo fin se resume en el gran mandamiento que nuestro Señor refirió, cuando dijo:


El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.


Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que estos.

S. Marcos 12:29-31


El cuarto mandamiento es el misterio del plan de salvación para el hombre, dispuesto antes del establecimiento de la ley (Génesis 2:2-3) como figura de la esperanza de nuestra redención desde el principio cuando se consumó la tragedia del pecado, para traer al Hijo de Dios al mundo, a fin de descargar en él, toda la ira por el pecado no solo de Adán y Eva, sino de todo el mundo, por eso él constituía el reposo del ardor de su ira que había de ser derramada sobre el Hijo de Dios por su santa voluntad, porque nos amó y no quiso que el hombre muriera, a pesar de haber sido el mismo hombre culpable de la desobediencia que lo condujo a su muerte.


El cuarto mandamiento Es la piedra angular del plan para la salvación del hombre. (Mateo 21:42-44).


Este mandamiento no es para tomárselo a la ligera. El tiene un profundo significado que es para ser comprendido espiritualmente, y no literal o naturalmente.


Ese mandamiento era sombra de lo que habría de manifestarse a su debido tiempo, la encarnación del Hijo de Dios entre los hombres, Emanuel, Dios con nosotros.


Luego el mandamiento fue dado como una guía que nos llevaría a Cristo. (Gálatas 3:23-26), de manera, que estando él ya presente, los que en él creen y confian, entran en su reposo (Hebreos 4:3)


Cuando Dios hizo su creación, proveyó el séptimo día y reposó en él, no porque estuviese exhausto, como fue el pensar de los judíos, como lo revela el Señor en Juan 5:18, donde el Señor dijo en día de reposo: "mi Padre aún trabaja, y yo también trabajo", es decir, que su Padre y él no estaban cansados; ni dio el día de reposo como un beneficio humano para que descansasen físicamente; sino porque en ese día Dios reposaba en su indignación por el pecado del hombre que lo apartó de Él por la desobediencia, siendo el reposo el aplacamiento de la misma.  Es por esto que nuestro Señor dijo:  El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Y recalcó que él mismo era el Señor de ese reposo que se les ordenó guardar (S. Marcos 2:27).


La escena registrada en los evangelios de Mateo,  Marcos y Lucas, donde el joven rico le pregunta a nuestro Señor, qué debía de hacer para tener la vida eterna, habla del cumplimiento de los diez mandamientos, para ser salvo, de los cuales nuestro Señor le mencionó al joven, aquellos puntos de la ley concernientes al comportamiento del hombre con su prójimo; a lo que él le contestó que los cumplía desde su juventud, más el Señor le aconsejó que para ser perfecto y así optar a la vida eterna, debía de seguirlo a él, regalando primero todos sus bienes, lo cual probaría a Dios que lo amaba más que a todas las cosas, que es el principal mandamiento de los diez puntos de la ley; pero el joven sintió que eso era mucho exigirle a él, y se fue triste, porque tenía muchas posesiones.


Saber entender este mandamiento es primordial, porque al no discernirlo como se debe, se cae en una gran desobediencia, tratando de cumplir en la carne este mandamiento espiritual que habló de su deidad, y del gran significado que el mismo encerraba.


El Señor les bendiga. Amén.


Por lo tanto, el Hijo de Dios no vino a abrogar la ley, ni a invalidar el cuarto mandamiento (Mateo 5:20-22), sino que él es el cumplimiento de la ley.

El Señor les bendiga. Amén.

ajosepulveda@gmail.com


viernes, 27 de enero de 2023

EL TIEMPO DE LOS GENTILES Y LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS.

 


EL TIEMPO DE LOS GENTILES Y LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS.

Qué quiso decir nuestro Señor Jesús acerca de Jerusalén y los judíos,  cuando dijo en Lucas 21:23-24:

"Y caerán a filo de espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones; y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que los tiempos de los gentiles se cumplan."

¿En qué cosa está fundamentada la medida de tiempo para saber hasta cuándo ha de cumplirse los tiempos de los gentiles? ¿Y cuándo ha de comenzar el tiempo para la salvación de Israel?, como lo dice el apóstol Pablo en Romanos 11:25-27, en donde dijo:

"Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles; y luego todo Israel será salvo, como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que apartará de Jacob la impiedad. Y este será mi pacto con ellos, Cuando yo quite sus pecados."

Este fundamento está contenido en la revelación de la orden de Dios de las setenta semanas determinadas, mostrada al profeta Daniel a través del ángel Gabriel (Daniel 9:24-27), donde se decretó, que el tiempo de salvación para expiar la iniquidad del mundo, ponerle fin al pecado, y manifestar la justicia eterna, habría de transcurrir en un tiempo de setenta semanas determinadas sobre la base del primer pacto, y esto es muy importante recalcar; porque este es el misterio y el meollo del asunto; o dicho de otra manera, que las setenta semanas, cuyo tiempo contiene un total de 490 años, se determinaron al mundo o a los gentiles, en función de la restauración del primer pacto con el pueblo judío y sobre Jerusalén; y comenzaría su conteo inmediatamente después del cumplimiento de los setenta años de cautividad, como castigo impuesto al pueblo judío; quienes fueron deportados a  Babilonia por el rey Nabucodonosor, a quien le fue ordenada la destrucción del templo de Dios por decreto del Altísimo (Jeremías 25), para señalar el rompimiento o la ruptura del pacto, a causa de sus pecado y de su obstinación en perseverar en hacer el mal, lo cual hizo provocar la ira de Dios contra ellos, al no obedecerle para que se volvieran de sus malos caminos (2 Reyes 23:26-27); por lo cual, fueron llevados cautivos a Babilonia (2Crónicas 36:21).

De manera, que la misma orden de las setenta semanas decretadas por el Altísimo, señalaría el momento en el cual habría de iniciase la restauración del pacto roto, con la salida de la orden para la restauración y la edificación de Jerusalén, una vez cumplido el tiempo de cautividad por sesenta años; para de ese modo, comenzar a contar ese tiempo hasta consumirse siete semanas, y sesenta y dos semanas, hasta la primera manifestación del Mesías Príncipe.

El decreto del rey Ciro de Persia, emperador del mundo para el momento de producirse el fin de los setenta años de la cautividad, fue la orden para dar inicio a las setenta semanas; ya que el rey Ciro, había sido escogido para ese propósito en la profecía de Isaías, que data de, aproximadamente, doscientos años antes de su nacimiento, cuando dijo:

"Qué dice de Ciro: es mi pastor, y cumplirá todo lo que quiero; al decir a Jerusalén, serás edificada; y al templo: serás fundado." (Isaías 44:28).

De modo, que el templo se edificó durante las primeras siete semanas, desde la salida de esa orden; siendo este primer avance del tiempo determinado, el tiempo pascual para la efectiva restauración del pacto; porque  la pascua es la fiesta solemne que abre el ciclo anual de las festividades del pacto (Éxodo 12, Levítico 23); de modo que la restauración del pacto estuvo simbolizada, en este caso, por el tiempo pascual de siete semanas.

Como bien se entiende en esta profecía en cuestión, la primera venida del Mesías Príncipe, el Hijo de Dios, fue determinada igualmente, en esta orden, para manifestarse en el ocaso de las siguientes sesenta y dos semanas que culminaron con su muerte, rasgándose el velo del templo, en ese preciso momento (Mateo 27:51), como señal de un segundo rompimiento del primer pacto, con lo cual se paralizó el avance del conteo del tiempo determinado al mundo; dejando pendiente la última semana, la misteriosa semana setenta, para la futura restauración de Israel (Romanos 11); llevando a Israel, en consecuencia, a un segundo exilio; esta vez,  hacia todas las naciones; hasta que se cumpliera mil novecientos setenta (1970) años desde la muerte del Mesías.

De modo, que cuando los judíos fundaron el Estado de Israel el 14 de mayo del año 1948, después del Holocausto nazi, donde se calcula que murieron más de seis millones de judíos en toda Europa, llevaban en el exilio 1915 años desde el segundo rompimiento del primer pacto.

Su primer castigo después que el primer templo estuvo en pie, fue por espacio de 70 años (Jeremías 25:11); ahora, este segundo castigo, después del segundo templo, sería por espacio de 1970 años, que concluiría en el año 2003 desde el nacimiento del Mesías. Y esto dos tiempos concuerdan entre sí, ya que simbolizan el tiempo que estaría pacto roto, y es la perfección del número 70.

Por eso leemos en la profecía de Zacarías 1:12 que Dios los castigaría, en una segunda ocasión, por espacio de setenta años, llevándolos a todas las naciones.

Esos setenta años indicados en esa profecía, revelaban a estos mil novecientos setenta (1970) años de exilio desde la muerte de Cristo.

Ese año 2003 había quedado registrado desde tiempos antiguos, en la profecía de Oseas, en el preciso contexto que venimos explicando; desde el capítulo 5, versículo 15 en adelante, hasta el capítulo 6, versículo 2; exponiendo, claramente, en ese mismo capítulo de Oseas (6:5), que Dios los mató espiritualmente, refiriéndose a Israel, con su palabra profética; Por lo cual fueron resucitados, y vuelto a la vida en el año 2003, como lo explicó el apóstol Pablo que ocurriría con ellos, cuando escribió:

"Porque si su exclusión es la reconciliación del mundo, ¿qué será su admisión, sino vida de entre los muertos?" (Romanos 11:15).

Dicha profecía de Oseas, dice:

"Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; y en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él. (Oseas 5:15-6:1-2).

Dicha profecía muestra el año para poner fin a la separación del primer pacto, para de ese modo, dar lugar a su restauración, en el cumplimiento de la última semana, o semana setenta; para lo cual, era imprescindible que Israel se posesionara primeramente de la santa ciudad, Jerusalén; tal como ocurrió a partir del año 1967, con la Guerra de los Seis Días; condición, sin la cual (o condición sine qua non) sería imposible la activación del primer pacto, cuyo vínculo es el templo en la ciudad escogida de Dios, Jerusalén. (1 Reyes 9:3).

El decreto de las setenta semanas, dice:

"Setenta semanas están determinadas sobre tu pueblo y sobre tu santa ciudad, para terminar la prevaricación, y poner fin al pecado, y expiar la iniquidad, para traer la justicia perdurable, y sellar la visión y la profecía, y ungir al Santo de los santos.

Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos.

Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí; y el pueblo de un príncipe que ha de venir destruirá la ciudad y el santuario; y su fin será con inundación, y hasta el fin de la guerra durarán las devastaciones.

Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."

El Señor, Dios soberano, también hizo registrar, desde la antigüedad, la fecha del inicio de la septuagésima semana, que estaba prevista por la profecía de Oseas que iniciaría en el año 2003; para que sus escogidos, en estos últimos tiempos, supiéramos que todo estaba bajo su control desde un principio.

Dicha fecha fue registrada en la historia de la reedificación del segundo templo, en el libro del profeta Hageo; donde se indicó el día de su inicio, dicha fecha es, el 24 del mes sexto (Hageo 1:15), debido a que la obra estuvo paralizada  por más de cuarenta años, desde que se detuvo (Esdras 4), a fin de que dicha fecha pudiera servir en el futuro, como  fecha del inicio de la septuagésima semana, como una gran evidencia, para sus escogidos, del día de la confirmación del pacto que habría de cumplirse en una semana, o siete años, como tiempo pascual (Daniel 9:27a) para la perfecta restauración del pacto de Dios con Israel, en su santa ciudad, hasta el año 2010, correspondiente al año 5770 del calendario hebreo, tiempo perfecto para la plena restauración del pacto, y fin de las setenta semanas determinadas sobre el calendario judío. (Daniel 9:24).

Esta fecha 24 del mes sexto, ha de contarse en el calendario civil hebreo; ya que para Dios, el orden del calendario, según la ley, es decir, el calendario de culto, hasta ese preciso momento, estaba suspendido aún, como lo vengo explicando.

Cuando me refiero a la existencia de dos calendarios hebreos, no estoy diciendo que sean calendarios diferentes, al contrario, son el mismo calendario, con la diferencia del orden del conteo desde el primer mes de cada uno de ellos.

Esta diferencia se originó cuando Dios mismo, decidió cambiarle el orden del conteo de los meses del su calendario, estando ellos en Egipto, con el propósito de que el meses de Abib, o mes de Nisán, entre marzo y abril, en la estación primaveral, fuera el primer mes de culto sagrado para Dios en su pacto con ellos, como lo pueden leer en el libro de Éxodo, capítulo 12. De manera que su antiguo mes primero, Ethani o Tishrei, ahora quedaría como el mes séptimo de este nuevo orden.

Sin embargo, el mes de Tishrei continuaría siendo el mes primero para el cambio al Año Nuevo, o principio de los meses del año civil; porque la creación del hombre, por el orden antiguo, se originó en ese mes.

De manera, que por no encontrarse vigente el pacto con Israel para el momento de su confirmación, como lógicamente se entiende, el calendario civil es la exclusiva referencia para la aplicación de esta fecha profética a la cual me refiero.

ORDEN DE LOS MESES DEL CALENDARIO HEBREO:

CALENDARIO CIVIL:

1-Tishréi, 2-Jeshván, 3-Kislev, 4-Tevet, 5-Shevat, 6- Adar,  7-Nisán, 8-Iyar, 9-Siván, 10-Tammuz, 11-Av, 12-Elul.

CALENDARIO POR LA LEY, O CULTUAL:

1-Nisán, 2-Iyar, 3-Siván, 4-Tammuz, 5-Av, 6-Elul, 7-Tishréi, 8-Jeshván, 9-Kislev, 10-Tevet, 11-Shevat, 12-Adar.

Contando, pues, desde Ethani o Tishréi, hasta llegar al 24 del mes sexto para el año 5763, nos lleva al 24 de Adar I, sexto mes del año 5763, o 26 de febrero del año 2003.

El 26 de febrero del 2003, hubo una inmensa tormenta de nieve sobre Jerusalén, que cubrió a la santa ciudad con un espeso manto de 20 centímetros de nieve, que paralizó todas las  actividades escolares y comerciales; lo cual causó el cese de las hostilidades entre palestinos y judíos; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo:

Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.

Y como dijo también, el profeta Hageo, refiriéndose a ese día:

La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Si proyectamos los 2595 días que contiene la septuagésima semana, desde el 26 de febrero del 2003, nos llevará a la insólita fecha 21 de Nisán del año 5770, correspondiente al 5 de abril del año 2010, día final de la pascua de Dios para con Israel para ese año, y fin de la confirmación del pacto en la semana pascual o tiempo pascual, en su tiempo perfecto.

De tal modo, que la confirmación del primer pacto ya se cumplió conforme al diseño de Dios; y por ende, el templo ha sido edificado en Jerusalén a través de dicha confirmación, a satisfacción de la profecía, aunque el hombre no lo perciba, pues, esto a de ser visto por medio de la fe en su Palabra ahora revelada.

Como  pueden observar, la confirmación del primer pacto por siete años, es sólo el inicio de la septuagésima semana. Su cierre definitivo termina con la fiesta solemne de los tabernáculos por siete años más, cuyo inició fue desde el 15 del mes séptimo del año 5776 (Levítico 23:34-46), correspondiente al 28 de septiembre del año 2015, cuya señal para su inicio fue la manifestación de la última luna de sangre, de las cuatro lunas de sangre que componen la última y final tétrada de lunas de sangre 2014-2015.

2595 días después de esta fecha de inicio, se cumplió el tiempo de los gentiles, entró la plenitud del los gentiles, eso es, para el 5 de noviembre del 2022, donde Jerusalén fue hollada por los gentiles, por última vez, desde el 12 de marzo del 2019 (mitad de la semana) hasta el 5 de noviembre del 2022, por 1260, o 42 mes, para que se cumpliera lo escrito en el libro de Apocalipsis 21:2; y entramos, ahora, en el tiempo para la salvación de Israel. Este es el tiempo de la venida del Señor, donde veremos la manifestación del anticristo, en la persona del rey de Babilonia, y el sitio de todas las naciones en derredor, contra de Jerusalén. Y allí vendrá el Señor.


LAS TÉTRADAS DE LUNAS DE SANGRE.

Las tétradas de lunas de sangre, fue un fenómeno inusual que inició con la primera venida de Cristo, manifestada en los años 32 y 33, en el ocaso de su vida terrenal, como señal de que Dios cumpliría su pacto por la semana que quedaría pendiente para restaurar el pacto por última vez, hasta la consumación de la última semana.

Los que entendieron bajo qué características fueron manifestadas estás tétradas de lunas de sangre, se pudieron dar cuenta que esto representó un señal para el mundo, a través de Israel, en la determinación y sentencia para este mundo que marcha a espaldas de Dios.

https://ciencia.nasa.gov/ciencias-especiales/27mar_tetrad

https://www.notimerica.com/sociedad/noticia-tetrada-lunas-sangre-conexion-grandes-tragedias-20141007180743.html

Las tétradas se manifestaron nueve veces durante 20 siglos, exclusivamente, al inicio de las dos fiestas solemnes de Dios sobre los judíos, de siete días, que celebran anualmente (la pascua, y los tabernáculos); al igual que el cumplimiento de la septuagésima semana, que tuvo su manifestación durante un tiempo que abarcó 20 años también; siendo esto dos hechos, algo muy significativo, en el misterio del cumplimiento de la septuagésima semana.

domingo, 21 de agosto de 2022

A SOLO 75 DIAS DE FIN DEL MUNDO.



Con suma urgencia para todos, ricos y pobres, libres y esclavos, grandes y pequeños. El fin ha llegado.

Desde hoy 22 de agosto, a tan solo 75 días para el fin del mundo, fin de la septuagésima semana, como está establecido en la Biblia.

Infórmese aquí, y busque la salvación  que Dios ofrece.

La Biblia es el libro sagrado por excelencia; pero,  a su vez, el más incomprendido y controvertido de todos los libros del mundo, en todos los tiempos.

Allí se habla de cómo fue la creación del universo y de la tierra, y cómo ella llegó a hacer el centro de toda su creación.

Habla del estado y la condición del hombre delante de Dios; de su límite de años de vida sobre la tierra después de la desobediencia; y del establecimiento de un plan de salvación para que no muera para siempre.

Ese plan de salvación fue diseñado para ser cumplido a plena satisfacción de Dios, en un plazo de setenta semanas de años, determinadas al mundo en función de la restauración del pacto roto entre Dios y los judíos en Jerusalén (Daniel 9:24-27), en tiempos de  la deportación a Babilonia, con la destrucción del primer templo; pacto que había sido instituido en Egipto, el día que celebró la pascua por siete días, con la fiesta de los panes sin levadura (Éxodo 12).

Las setenta semanas comenzaron a contarse desde la salida de la orden dada por el rey Ciro de Persia, para la edificación del segundo templo (2 Crónicas 36:21-23), y se mantuvo vigente hasta la muerte del Mesías Príncipe, es decir, Jesucristo. En ese momento se cumplían sesenta y nueve semanas, desactivándose el primer pacto con el rasgamiento del velo del templo (Mateo 27:51).

Dios dejó la última semana para el final de los tiempos, a fin de restaurar, por última vez, su pacto con los judíos en Jerusalén. Fijándoles, en consecuencia,  un destierro de su pacto y de Jerusalén, por 1970 años desde la muerte de Cristo el Señor, hasta el año 2003, como estaba escrito por medio de profeta Oseas, capítulo 5:15-6:1-2, cuando escribió:

5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.

6:1 Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.

2 Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.

La confirmación de ese pacto inició el 26 de febrero del 2003, lo cual correspondió al 24 del mes de Adar I del año 5763, del calendario hebreo, fecha registrada en el libro de Hageo 1:15, cuando en aquel entonces, se inició la reedificación del segundo templo, ya que la obra había quedado suspendida por 42 años (Ésdras 4), hasta el 21 del mes de Nisán del año 5770, este día es el último día de la Pascua (Éxodo 12:18).

Esas dos fechas abarcan perfectamente, los 2595 días que contiene la última semana, donde están añadidos los 75 días,  desde la mitad de la misma, hasta alcanzar los 1335 días, como está establecido en el libro de profeta Daniel, capítulo 12, del 11 al 12.

Estos primeros siete años es el tiempo pascual, tiempo de la confirmación del pacto suspendido, que la podemos llamar: la semana pascual, como fielmente se registró en la profecía de las setenta semanas (Daniel 9:24-27), cuando dice:

"Y por otra semana confirmará el pacto con muchos."...(Daniel 9:27a)

Dicha profecía se corresponde al mismo hecho de la profecía de Apocalipsis 11: 1, que habla de la edificación del templo, como referencia a la confirmación del pacto, cuando dice:

11:1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

Es decir, que el tiempo de la confirmación del pacto, o tiempo pascual, es el tiempo de la edificación del templo para la restauración del pacto. Que fue lo mismo que Dios hizo al principio de las setenta semanas, cuando separó siete semanas, y sesenta y dos semanas. Esas primeras siete semanas comenzadas desde la salida de la orden de Ciro, es el tiempo pascual, tiempo exclusivo para la edificación del templo para la eficaz restauración del pacto. Por eso Dios nos dejó registrado que el segundo templo hubo demorado cuarenta y seis años en su construcción desde la colocación de su cimiento (Juan 2:20).

De modo, que aunque no veamos físicamente el tercer templo, el mismo ya se encuentra en su lugar. Todo fue diseñado en fe. Y sin fe es imposible agradar a Dios.

El cierre de la septuagésima semana es el cumplimiento literal de la fiesta solemne de los tabernáculos por siete años, porque el Señor diseñó esta última semana, recreando el ciclo anual de las  festividades del pacto que se desarrolla en siete meses, comenzando con la pascua, entre los meses de marzo y abril, y terminando con la fiesta de los tabernáculos, entre septiembre y octubre; así se está desarrollando el cumplimiento de la última semana, entre el año 2003 al 2022, la cual no se puede percibir a simple vista, sino que a ella hay que verla con los ojos espirituales de la fe en el conocimiento de la de la palabra de Dios revelada, como lo están observando, de lo contrario, difícilmente la reconocerán.

La semana de la fiesta de los tabernáculos inicio con la última luna de sangre de la tétrada manifestada en los años 2014-2015, el día 28 de septiembre del año 2015, 15 del mes séptimo (Levítico 23:34) del calendario hebreo, el cual culminará el día 5 de noviembre del año 2022, donde abarcará los 2595 días que ella contiene, para que se pueda habilitar el tiempo para la venida de nuestro Señor, donde seremos reunidos con él.

Fue en la mitad de esta semana de la fiesta de los tabernáculos, que los gentiles árabes, hollaron o pisotearon el lugar santo en Jerusalén, el 12 de marzo del año 2019, mostrando la señal de la mitad de la semana, momento en el cual cesaría o se quitaría el continuo sacrificio, lo cual constituyó el cumplimiento de Daniel 9:27b, como está escrito:

..."a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."

Esta profecía se corresponde a lo escrito por Juan en el libro de Apocalipsis 11:2, cuando dice:

..."Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses."

Este cumplimiento profético, se daría por causa de las mezquitas construidas en el lugar santo.

Como podemos ver, esa profecía antes mencionada, se sitúa a la mitad de la semana, en el cumplimento de los primeros 42 meses; lo acontecido el 12 de marzo de 2019, es el perfecto cumplimiento de esta profecía, como lo pueden ver aquí:

https://www.swissinfo.ch/spa/israel-cierra-la-explanada-de-las-mezquitas-en-jerusal%C3%A9n-tras-unos-choques/44818944

Mañana 22 de agosto culminarán 2520 días exactos de la semana, de allí en adelante comenzarán a contarse los siguiente 75 días, hasta el tiempo de la venida del Señor.

30 días a partir de mañana, eso es, para el 21 de septiembre se producirá la abominación desoladora, de la cual hizo mención nuestro Señor en Mateo 24:15, cuando dijo:

"Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)."

La abominación desoladora se trata de la manifestación de anticristo en el lugar santo en Jerusalén ( lugar del templo de Dios), como lo reveló el apóstol Pablo en la segunda carta a los Tesalonicenses, capítulo 2, verso 4-7.

Cuando observen o sepan de dicho cumplimiento en aquel día, entenderán que ciertamente llegó el fin. Para ese entonces restarán cuarenta y cinco días, tiempo en el cual se agudizará la persecución en toda la tierra.

Estás a tiempo de buscar a Dios y arrepentirte de tus pecados. Cristo te ama. Amén.

Cristo viene.

LAS TÉTRADAS DE LUNAS DE SANGRE.

https://visionapocaliptica.blogspot.com/2022/08/revelacion-del-misterio-de-las-setenta.html?m=1

domingo, 14 de agosto de 2022

LAS TÉTRADAS DE LUNAS DE SANGRE. MISTERIO APOCALIPTICO.

Las Tétradas de Lunas de Sangre. Misterio apocalíptico.


¿Sabías tú, que  las nueve tétradas de lunas de sangre que se manifestaron hasta su última, ocurrida en los años 2014-2015, fueron un fenómeno cósmico o astronómico, inusual; el cual comenzó a manifestarse a partir del tiempo del ministerio de Jesucristo, nuestro Señor (años 32-33), para anunciar al mundo entero, el futuro cumplimiento de la última semana profética, que se dejaría pendiente para su desarrollo al final de los tiempos?  ¿Y para revelar, a su vez, la   manera, de cómo se habría de cumplir dicha semana, que por su puesto, era parte inseparable de las sesenta y nueve semanas anteriores, que fueron determinadas en función del pacto establecido con la casa de Israel en Jerusalén (Daniel 9:24-27)?


¿No lo sabías?


¿Piensas, quizás, que no es de tu interés o de tu incumbencia conocer las terribles consecuencias del cumplimiento de su última semana?


Pues, déjame decirte que el misterio que encierra el cumplimiento de las setenta semanas, y por consiguiente, del misterio de la semana setenta o septuagésima semana, por lo cual vino a existir el fenómeno de las tétradas de lunas de sangre, es que ellas representan el tiempo que Dios le determinó al mundo para su fin; para habilitar, una vez concluido su cumplimiento, el tiempo de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, su Hijo y su Ungido, al mundo; en función, como lo vengo diciendo, de la restauración del primer pacto con los judíos en Jerusalén; establecido dicho tiempo, durante el exilio en Babilonia, y cumplido desde el tiempo en que fueron liberados de esa deportación.


Y quiero compartirte esta información, para que comprendas, que esta última semana, ya inició desde el día 26 de febrero del 2003, y finalizará el 5 de noviembre del 2022, y esa es la razón, o la causa, por la cual vemos esta convulsión o crisis mundial generada por el diablo, ya que él sabe esto muy bien, y sabe que le queda breve tiempo para ser encadenado en el abismo y finalmente confinado al fuego eterno (Apocalipsis 20), por lo cual dice el libro del Apocalipsis 12:12:


..."¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran irá, sabiendo que tiene poco tiempo."


Por lo tanto, esta última semana tendría en sí, ese denominador común que las vincula con sus anteriores sesenta y nueve semanas, EL PRIMER PACTO O PACTO DE DIOS CON ISRAEL, cuyo conteo o secuencia, se interrumpe para ser separadas desde aquel entonces, debido a  la misma disposición de la profecía, como lo indica (Daniel 9:24-27), por lo cual, ella misma administra su propio cumplimiento, por ser su orden escrita o revelada al hombre para su conocimiento.


Así, pues, las setentas semanas comenzaron a contarse, desde la salida de la orden o decreto del rey Ciro de Persia, para liberar a los judíos de su exilio por la deportación a Babilonia (2 Crónicas 36:21-23), como fue profetizado a través de Isaías doscientos años antes de Ciro (Isaías 44:28-45:1-7), con la expresa orden de que dejarán ir a todos los judíos que se encontraban diseminados en todas las provincias de su imperio, para que se marchasen a Jerusalén a edificarle casa al Dios verdadero (el Dios de los judíos), hasta la muerte del Mesías, tiempo en el cual se mantuvo vigente el pacto durante las sesenta y nueve semanas; separando, pues, la ultima, como tiempo final, para que el primer pacto fuera confirmado y restaurado nuevamente, a fin de abarcar la plenitud de los gentiles, y de ese modo, poder finiquitar su plan de salvación de la humanidad (Romanos 11:25).


A eso se refiere esta orden de Dios en este pasaje de Daniel 9:24 al 27, incomprendido aún hasta nuestros días.


Para los años 2014-2015, se levantó una ola de explicaciones y conferencias, que trataban el tema del fenómeno de las tétradas de lunas de sangre, en el ambiente religioso cristiano; para explicar, qué nos  estaba indicando Dios con esta última y definitiva tétrada de lunas de sangre, que tuvo su última manifestación.


Según los estudiosos de este fenómeno cósmico, se llegaron a dar cuenta, que las tétradas de lunas de sangre iniciaron a partir de los años 32-33, en el tiempo del desarrollo del ministerio de Jesús el Señor; que como muchos sabemos, por las revelaciones dadas a los profetas y a los apóstoles, que en el momento de su muerte, se desactivaba el primer pacto, mostrando con su sangre derramada, la consumación del nuevo pacto como lo dijo Dios por medio del profeta Jeremías 31:31-37 (léalo), muy bien explicado en la carta a los Hebreos, capítulo 8, del 1-13.


Está indicado en los evangelios, que Jesús, nuestro Señor, leyó el pasaje del capítulo 61 de Isaías, donde se dice entre otras cosas, que él había venido a proclamar a los judíos, el año agradable de la buena voluntad de Jehová. (Isaías 61:2, Lucas 11:19).


¿A qué año se refería?


¿Qué año sería agradable para Dios, respecto a los judíos?


Pues, la respuesta está en el contexto de las setenta semanas, porque sí se estaba solo a días de concluir sesenta y nueve semanas con su muerte, para Dios el comienzo de la siguiente y última semana, solo estaba a días de producirse, es decir, a solo dos días desde su muerte, aunque para los judíos y para el mundo, tendrían que esperar los 1970 años desde su muerte, para contemplar ese año agradable al cual Dios se refiere en esa profecía.


Tal año significaba el inicio de esa última semana donde Dios se reconciliaría con su pueblo, para brindarle su perdón, ese año fue el 2003, como había sido dicho por el Señor por medio del profeta Oseas, cuando dijo:


5:15 Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.


6:1 Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará.


6:2 Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.


Entonces habrían de transcurrir dos días de milenios, desde la primera venida de Cristo, el Señor, hasta el año del perdón de los judíos en Jerusalén, año 2003 del nacimiento de Cristo, nuestro Rey.


"Venid y volvamos a Jehová", significó el regreso de la larga diáspora de los judíos por todas las naciones a Jerusalén, anunciadas en las profecías como está escrito en Zacarías 1:12-16, Ezequiel 39:23-29, Amos 9:14, etc.


Todo se ve ahora muy evidente. Ahora sabemos lo que está ocurriendo.


De las nueve tétradas las tres últimas, coincidieron con el regreso de los judíos de tan larga diáspora; es decir, la producida en los años 1949-1950, hace evidente que se trató de la fundación del estado de Israel el 14 de mayo de 1948. La siguiente correspondió a los años 1967-1968, que indicaba la recuperación de Jerusalén, necesaria para la confirmación del pacto que se produjo tiempo después, sin que nadie lo entendiera excepto el testigo que Dios escogió, que creyó y vivió junto a sus amigos, la llegada del año 2003 y el día de la confirmación del primer pacto, el 26 de febrero de ese glorioso año, para ser su portavoz de las buenas nuevas que anuncia su inminente regreso en el tiempo indicado, para establecer su reino por mil años sobre todas las naciones que hubieren sido salvas de su terrible y gloriosa venida (Apocalipsis 21:24), las cuales estarán destinadas a la perdición eterna.


Y la última tétrada de los años 2014-2015,  vino para presentar los últimos siete años, con su última luna de sangre, manifestada el día 28 de septiembre del 2015, que fue el 15 del mes séptimo del año 5776 de calendario hebreo, día del inicio de la fiesta de los tabernáculos (Sucot) para ese año (Levítico 23:34).


Desde el 26 de febrero del año 2003 hasta el 5 de abril del año 2010, correspondió a la semana de la confirmación del pacto, o semana pascual.


Es importante comprender que en Daniel 12:11-12, el Señor añade 75 días más a la septuagésima semana; de manera, que desde la mitad de ella, hasta la abominación desoladora hay 1290 días, es decir, 30 días más; y de allí  hasta el fin hay 45 días hasta completar los 1335 días, tiempo indicado en Mateo 24:15 al 29; esto significa que la semana setenta contiene 2595 días en total.


La septuagésima semana representa el último tiempo de la restauración del pacto de Dios con Israel, como lo hemos aclarado; entonces las tétradas de lunas de sangre, siempre mostraron que su aparición de producía, de forma exclusiva, en los inicios de la fiesta de la pascua y  de la fiesta solemne de los tabernáculos; ambas fiestas de siete días, que abren y cierran, respectivamente, el ciclo anual de las festividades del pacto, referidas en el libro de Levítico, capítulo 23, del 1 al 44.


Al manifestarse dichas tétradas en dos años consecutivos, esto significó que la septuagésima semana tendría la característica de un doble cumplimiento a fin de abarcar en ella misma, ambas fiestas solemnes, como semanas de años, debido a que el primer  pacto fue concebido de ese modo, como lo hemos explicado.


Comportamiento de la semana 70:


Semana pascual:


26/02/2003-5/4/2010


Correspondiente al 24 del mes de Adar I del 5763, hasta el 21 de Nisán del año 5770. Día final de la pascua para ese año 


Semana de Los Tabernáculos:


28/9/2015-5/11/2022


Correspondiente al 15 del mes séptimo (Tishrei) del año 5776, hasta el 11 de Jeshván del año 5783.