miércoles, 19 de junio de 2024

INFORMACIÓN DE IMPORTANCIA MUNDIAL.

INFORMACION DE IMPORTANCIA MUNDIAL.

LA VERDADERA RAZON POR LA CUAL LAS ELECCIONES EN VENEZUELA FUERON ADELANTADAS PARA EL 28 DE JULIO DEL 2024.


¿Por qué el régimen de Venezuela toma la decisión de adelantar las elecciones presidenciales para el día 28 de julio del 2024?


Esta decisión fue tomada a principios de marzo de este mismo año. ¿Por qué?


Todo lo que este régimen hace, viene direccionado desde el mundo de las tinieblas. Se escogió la fecha del 28 de julio por ser la fecha de nacimiento de Hugo Chávez.


Pero qué ventajas supone el régimen que tendrá en adelantar esas elecciones para ese preciso día, que coincidencialmente, cae un día domingo?


Todo esto suena sospechoso, que indica que algo desconocido se traen entre manos, que será para el régimen la solución para su permanencia en el poder.


Así es, los escépticos jamás lo podrán comprender, pero todo este manejo del régimen se da en correspondencia a la orden del tiempo que Dios estableció, en función del pacto de Dios con Israel, descrito en Daniel 9:24 al 27, lo cual es muy bien conocido por Satanás, como se  muestra en Apocalipsis 12:12b, cuando dice:


¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.


Entonces, Satanás, buscó la manera de crear la trampa perfecta para la destrucción de las almas de los hombres. 


Y de esta idea viene está pregunta muy pertinente: 


¿Por qué esto se da en Venezuela? ¿Qué importancia tiene mantener este régimen suyo en este país?


Su importancia se debe a que Hugo Chávez es su instrumento para ejecutar la destrucción de las almas, el falso profeta del cual se habla en Apocalipsis 13:11 al 18, 16:13-14, y Apocalipsis 19:19-20.


Pero, ¿Cómo? sí Chávez está muerto

Pues, resulta ser que no está muerto, y nunca lo estuvo. Todo fue un perfecto engaño.

El mundo sabe que este régimen se maneja con las tinieblas y los pactos de sangre que son muy  conocidos por los rumores  de los rituales secretos hechos aquí en Venezuela y en Cuba.


Satanás sabe el tiempo que le queda para ser  destruido, por eso ha traído a sus instrumentos en su tiempo.


Satanás, conociendo el tiempo establecido de la septuagésima semana, que ninguna religión conoce en realidad, trajo al anticristo y al falso profeta  que tampoco las corrientes religiosas conocen, para presentarlos en la tercera etapa o tercer período de la septuagésima semana. Que comenzó el  7 de Octubre del año 2023.


La septuagésima semana, tiempo de 7 años, contiene 2595 días en total, porque las semanas, en sí, son de 2520 días, 7 años a razón de 360 días, días de años proféticos. Mas Dios añadió a esta última semana en sus tres períodos, 75 días más, como lo pueden leer en Daniel 12:11-12, cuando dice:


Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días.


Pregunta, en relación a este pasaje profético:


¿Cuándo es el tiempo en que será quitado el continuo sacrificio?


Respuesta:


A la mitad de la semana, como está determinado en Daniel 9:27b, cuando dice:


...";a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador."


Entonces, a la mitad de la semana tenemos 1260 días, que es el tiempo en que ha de cesar el continuo sacrificio del templo de Dios en Jerusalén. Es pues de allí en adelante que viene la aplicación de los 75 días añadidos a la semana, cuando dice, que desde ese momento hasta la abominación desoladora, habrá 1290 días; es decir, que ha sobrepasado la semana por 30 días, para cuando el anticristo entra al templo y se sienta en el trono de Dios. Desde ese momento hasta el final, al cabo de los días, habrán 45 días más, hasta alcanzar los 1335 días, estamos hablando, en esta última etapa de la septuagésima semana, que el día 1335, desde el tiempo que cesa el continuo sacrificio, se alcanzará para el 15 de noviembre del 2030, que justo es el  año en que finaliza la Agenda 20 30 de las. NACIONES UNIDAS  y el FORO ECONÓMICO MUNDIAL.


Ahora, dentro del cumplimiento de la septuagésima semana está determinado el tiempo de las 2300 tardes y mañanas, como Dios lo estableció en Daniel 8:13 al 26 (Léanlo).


Sí descontamos a los 2595 días, las 2300 tardes y mañanas, tenemos 295 días. Pues, estos son los primeros días de la semana de cierre que nos llevará al inicio de las 2300 tardes y mañanas.


Sí proyectamos esos 295 días, desde el 7 de octubre del 2023, día de la masacre en Israel, notaremos que el día 295 se cumple el 28 de julio del 2024.


Pregunto:


¿Es esto una casualidad?


Creo que no. Las elecciones fueron adelantadas con un doble propósito.


Pero, ¿Qué dice la Biblia que ocurrirá el primer día de las 2300 tardes y mañanas?

Ocurrirá que ese día marcará el inicio de la construcción del tercer templo en Jerusalén.


Pero, ¿En qué nos afecta eso en este país, y por consiguiente, ¿en qué puede afectar al resultado de las elecciones?

La profecía de Hageo, muestra que para ese día habrá un terremoto en toda la tierra.

En Hageo, capítulo 2, del 1 al 9, se determinó el tiempo de la edificación del templo, en referencia la última fiesta de los tabernáculos, cuyo último día es el 21 del mes séptimo (Levítico 23:34), fecha con la cual inicia este mensaje, (Léanlo).

De manera, que inmediatamente después de transcurridos los primeros 295 días, habrá un cataclismo mundial, porque Dios hará temblar a todas las naciones y destruirá todo poder bélico y marítimo de las naciones, como lo explica en Hageo 2:21 al 23, el cual dice:

“Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra; y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano. En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.”


Entonces, ese día 7 de octubre del  2023, fue el día 22 del mes séptimo, es decir, el día siguiente, después de culminada la fiesta mencionada, la de los tabernáculos, descrita en Hageo 2:1, cuyo suceso acaecido ese preciso día, fue la señal para el inicio de la última semana, desde donde se iniciará el conteo de los primeros 295 días para iniciar la edificación del templo en Jerusalén con el inicio de las 2300 tardes y mañanas, por lo cual Dios dice:

Porque así dice Jehová de los ejércitos: “De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Hageo 2:6-7

Lo que significa, que: cuando dice: “De aquí a poco”, se está refiriendo, que a partir del 21 del mes séptimo, 295 días después, habrá un cataclismo mundial.

El cumplimiento de esta profecía, dará ocasión a Satanás, para presentar al mundo, al anticristo y al falso profeta,  los cuales engañarán al mundo haciéndole creer que la mano de Dios los ha beneficiado a ellos, por ser  “los enviados del cielo para arreglar al mundo.”


Por lo cual, el mundo entrará, a consecuencia de la catástrofe mundial, en la necesidad de tener un régimen mundial presidido por la ONU, y la OMS,  hasta la mitad de la semana, que corresponderá entre el 20 y 21 de Marzo del año 2027, dónde se le delegará todo el poder al anticristo, y por ende, al falso profeta, esto es, para despues del primer trimestre del año 2027.


“Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un mismo propósito, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia.”

Apocalipsis 17:12-13


Dios tenga misericordia de sus escogidos. Hay tiempo, arrepiéntete. Cristo viene. Comparte está información. Dios te bendiga


E-mail: ajosepulveda@gmail.com


sábado, 8 de junio de 2024

A 50 DIAS DEL GRAN CATACLISMO, E INICIO DE LAS 2300 TARDES Y MAÑANAS

 A 50 DIAS DEL GRAN CATACLISMO, E INICIO DE LAS 2300 TARDES Y MAÑANAS.


Hoy 8 de junio del 2024, nos encontramos en el día 245 desde aquel fatídico 7 de octubre del 2023, día en el cual la barbarie humana se manifestó, una vez más, contra el bendito pueblo de Israel, donde masacraron sin ninguna piedad a gente inocentes, y no quiero volver a repetir las atrocidades que el grupo terrorista Hamas cometió sin ninguna compasión.


Lo que si quiero recalcar es que este abominable hecho sirvió a Dios de señal para el mundo, de que se había iniciado la cuenta regresiva de siete años para el fin, que es la tercera etapa, o tercer período de siete años de la misteriosa septuagésima semana, concerniente al pacto de Dios con Israel, que se viene cumpliendo desde el 26 de febrero del 2003, fecha futura registrada en Hageo 1:15, para la reedificación del templo, cuando el santo pueblo alcanzó los 1970 años del exilio espiritual desde la muerte del Mesías, profecía que también quedó registrada en el libro de Oseas, capítulo 5, versículo 15, y capítulo 6, versículos 1 y 2, donde se cita el año 2003, como el año en que culmina su exilio.


Y hago la salvedad, para que Satanás no tome ventaja en su odio que ha sembrado en los corazones incautos, hacia el pueblo de Israel, que cuando Jesucristo muere para pagar el pecado de todo aquel que se arrepiente, la culpa de su muerte no recae sobre Israel, aunque Dios no los dejó sin castigo por su rebeldía en aquel entonces, por causa de algunos que si procuraban su muerte, sino sobre todo aquel que no cree en él para salvación de su alma. Porque el enviado de Dios que quita los pecados del mundo, estaba entregando su vida voluntariamente, porque él dijo que tenía el poder de ponerla y también tenía poder para volverla a tomar. (Juan 10:18).


De manera, que si hay que culpar a alguien, la culpa de su muerte recae en el ser humano. Por eso debemos todos arrepentirnos de nuestros pecados, porque el que no se arrepienta será culpable por su muerte.


Ahora, volviendo al tema de la septuagésima semana en proceso y en su cierre final.


La señal para su inicio, fue la misma fecha de la tragedia, que en el calendario hebreo fue el 22 del mes séptimo (Tishrei), esa fecha corresponde al día siguiente de haber concluido la fiesta solemne de los tabernáculos, última fiesta del ciclo anual de las festividades del pacto, instituida por Dios para que Israel la cumpliese. (Levítico 23).


La fecha está registrada en el libro del profeta Hageo, capítulo 2, versículo 1,  cuando dice:


En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

Hageo 2:1

El interés de Dios en este mensaje, desde el versículo 1 al versículo 9, es informar de la proximidad de la edificación de su casa una vez cumplido el tiempo de la fiesta de los tabernáculos por siete años, y mostrar el cataclismo que él determinó cuando dijo que “de aquí a poco”, refiriéndose a la fiesta finalizada de los tabernáculos, a no muchos días literales, estos son: 295 días desde el 7 de octubre del 2023, donde haría temblar los cielos y la tierra, el mar, y la tierra seca, de la siguiente manera:

"Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos."

Hageo 2:6-7


Esto, que dice: ”de aquí a poco, corresponde a un tiempo determinado que transcurrirá, de 295 días, para el inicio de las 2300 tardes y mañana, como está escrito en Daniel 8:13-14 y 26, de la siguiente manera:


Entonces oí a un santo que hablaba; y otro de los santos preguntó a aquel que hablaba: ¿Hasta cuándo durará la visión del continuo sacrificio, y la prevaricación asoladora entregando el santuario y el ejército para ser pisoteados? Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado. Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a éste la visión. Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y me postré sobre mi rostro. Pero él me dijo: Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin. Mientras él hablaba conmigo, caí dormido en tierra sobre mi rostro; y él me tocó, y me hizo estar en pie. Y dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin. En cuanto al carnero que viste, que tenía dos cuernos, éstos son los reyes de Media y de Persia. El macho cabrío es el rey de Grecia, y el cuerno grande que tenía entre sus ojos es el rey primero. Y en cuanto al cuerno que fue quebrado, y sucedieron cuatro en su lugar, significa que cuatro reinos se levantarán de esa nación, aunque no con la fuerza de él. Y al fin del reinado de éstos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Y su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; y causará grandes ruinas, y prosperará, y hará arbitrariamente, y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos. Con su sagacidad hará prosperar el engaño en su mano; y en su corazón se engrandecerá, y sin aviso destruirá a muchos; y se levantará contra el Príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, aunque no por mano humana. La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días.

(Daniel 8:13-26).


Los versículos 13 y 14, sugiere que las 2300 tardes y mañanas, es un tiempo concerniente al templo desde su edificación, hasta que el mismo sea nuevamente purificado a causa de la inmundicia por la abominación desoladora.

Esto significa que el inicio de las 2300 tardes y mañanas dará igualmente inicio a la edificación del templo, porque ese tiempo trata del templo, y lo que ocurrirá con él al cabo del tiempo.


De modo que el gran cataclismo anunciado en el libro de Hageo, como hemos visto, ocurrirá una vez transcurridos los primeros 295 días, desde el 7 de octubre del año 2023, hasta el 28 de julio del 2024, siendo el 29 de julio, el primer día de las 2300 tardes y mañanas. Nos restan 50 días desde hoy sábado 8 de junio del 2024.


El mundo se convertirá, a partir de ese momento, en una sola pesadilla hasta el fin de los dias, como lo vemos en el libro del profeta Amós, capítulos 8 y 9.

¿Por qué sé que el 29 de julio del año 2024, será el día en que comiencen esas misteriosas 2300 tardes y mañana?

Esa es una muy buena pregunta que me gustaría responderle, porque la revelación está expuesta; y la orden de Dios es que se anuncie con detalle, como está escrito en Isaías 44:6 al 8.

Como ya he venido enseñando en escritos anteriores, donde explico con detalles, cómo es eso acerca del triple cumplimiento de la septuagésima semana; ya que ella es como un ser vivo, que tiene espíritu, alma y cuerpo.ñ, en su cumplimiento.


El espíritu de la septuagésima semana es la semana de la confirmación del pacto de Dios con Israel, o tiempo pascual, que es la pascua por siete años, que se cumplió desde el 26 de febrero del 2003, hasta el 5 de abril del año 2010, esta última fecha, correspondiente al 21 del mes de Nisán del año 5770, día final de la pascua en Israel para ese año, cuyo tiempo exacto contiene 2595 días, porque recordemos que la semana contiene 2520 días, mas el Señor le añade en Daniel 12:11 al 12, 75 días más.

El tiempo pascual marcó el fin, porque el espíritu es lo real, más importante que el cuerpo, el cuerpo es el reflejo del espíritu. Digo esto, porque Dios mostró en esta semana de la confirmación del pacto, que el cumplimiento de las 2300 tardes y mañanas comenzarían el 24 del mes noveno, una vez cumplidos los primeros 295 días, que al ser proyectados desde el 26 de febrero del 2003, terminarían el 18 de diciembre del 2003, siendo el 19 de diciembre, el primer día de las 2300 tardes y mañanas, y este preciso día es el 24 del mes noveno (Kislev), revelado en Hageo 2:10 en adelante, la fecha en la cual iniciará la edificacion del tercer templo, en su justo momento.


Ahora, en esta última etapa concerniente a la salvación de Israel, que es el cuerpo de la semana, es decir, lo tangible, lo que se puede palpar, proyectaremos los 295 días, desde el 7 de octubre del 2023, nos llevará al 28 de julio del 2024.

El templo está en Jerusalén, en lo espiritual, debido a la confirmación del pacto, en su justo sitio.

El 29 de julio es la comprobación de que todo esto es así.

También expliqué que el alma de la septuagésima semana fueron los siete años de la fiesta solemne de los tabernáculos, que es la referencia de Hageo 2:1, ella inició con la última luna de sangre de la tétrada de lunas de sangre 2014-2015, manifestada el 28 de septiembre del 2015, día que comenzó la fiesta de los tabernáculos para ese año, 15 del mes séptimo (Levítico 23:34), y terminó el 5 de noviembre del 2022, entrado en consecuencia, la plenitud de los gentiles, como lo muestra el apóstol Pablo en Romanos 11:25, cuando dijo:

Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis arrogantes en cuanto a vosotros mismos: que ha acontecido a Israel endurecimiento en parte, hasta que haya entrado la plenitud de los gentiles;

Romanos 11:25

Ahora, una vez terminado el período de la fiesta de los tabernáculos entraríamos en la espera del tiempo de la salvación de Israel, que es el último período de siete años, donde se cristalizarían todas las profecías cumplidas espiritualmente. 

Así que Dios esperó hasta la siguiente fiesta de los tabernáculos en el año 2023, para que al finalizar la fiesta, mostrar la señal del tiempo para la salvación de Israel, y eso ocurrió el 7 de octubre del 2023, ese el el contexto profético de lo que está ocurriendo.


Toda interpretación bíblica hecha por los hombres, es mentira de Satanás para confundir.

Nadie sabe nada del cumplimiento de las profecías bíblicas, y los que dicen saber deliran en sus razonamientos. Porque la verdad y la luz viene por revelación del Espíritu. Y me ha sido entrada la responsabilidad para este propósito y lo estoy cumpliendo para la gloria y honra de mi Señor Jesucristo.

No quiero, ni pretendo ser alarmista, ni sensacionalista con esta noticia, pero, es que la misma revelación es alarmante por si misma para el que la quiera entender, porque ciertamente, esto ocurrirá, y será un llamado de atención de parte del Dios eterno, para todos los que sobrevivan a este gran cataclismo mundial jamás visto.


El Señor tenga misericordia de todos. Amén.

miércoles, 24 de abril de 2024

LA OBRA MAESTRA DE SATANÁS: LA MANIFESTACIÓN DEL ANTICRISTO Y DEL FALSO PROFETA.





LLEGÓ EL MOMENTO DE LA MANIFESTACIÓN DEL ANTICRISTO Y DEL FALSO PROFETA.
EXPLICACION QUE PONE EN EVIDENCIA LA MAQUINACION DE SATANÁS PARA EL ENGAÑO FINAL.
ES LA OBRA MAESTRA DEL MAL. LÉALO Y COMPÁRTALO.

La activación de los últimos siete años de la septuagésima semana, desde el 7 de octubre del año 2023, ha abierto todo un panorama revelador, para el cumplimiento final de las profecías concerniente a la aparición del anticristo y del falso profeta.

Satanás diseñó el plan perfecto para estos últimos siete años, que es el tiempo para la manifestación de las dos bestias, para crear la ilusión de un vínculo intrínseco, entre la manifestación del anticristo y del falso profeta con relación al pacto de Dios con Israel, con base a la fiesta de la pascua y al templo en Jerusalén, de modo de recrear un argumento convincente  que demuestre al mundo entero, que Saddam Hussein, quién regresó de entre los muertos, es el Mesías, y por lo tanto “debe sentarse en su trono” en la tierra, por lo cual, debe ser adorado como Dios.

No me quiero ir con rodeos, tengo 34 años testificando que el otrora presidente de Irak Saddam Hussein, el rey de Babilonia, es el anticristo, que recibió la herida de espada con la Guerra del Golfo Pérsico del año 1991, siendo sacado del poder, a partir del 19 de marzo del año 2003, como estaba escrito en el libro del profeta Jeremías, capítulo 50, versículos del 35 al 46, inmediatamente después que se cumplieron  los 1970 años del exilio, como estaba también establecido en el libro del mismo profeta, capítulo 25, versículo 12, que dice, que cuando los 70 años se cumplan, castigaré al rey de Babilonia. Veamos:

“Y cuando sean cumplidos los setenta años, castigaré al rey de Babilonia y a aquella nación por su maldad, ha dicho Jehová, y a la tierra de los caldeos; y la convertiré en desiertos para siempre.”

Por su puesto, que esta profecía no fue cumplida en el tiempo de la deportación a Babilonia, ni hasta ahora se ha cumplido en su totalidad, ya que ese imperio no existía para cuando aquellos 70 años de cautividad terminaron, sino que se vinieron a cumplir en el año 2003, año en que terminó, formalmente, el exilio de Israel por 1970 años.

Saddam está vivo, porque Satanás lo ha traído de nuevo a la vida, como estaba escrito de él en Apocalipsis 11:7, 17:8 y 13:3,12 y 14,  Inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás (2 Tesalonicenses 2:9), a quien no lo ha querido presentar al mundo aún, hasta el tiempo oportuno para su aparición, a fin de causar el impacto adecuado que el necesita para su engaño final.

Los dos vídeos que están en Youtube, donde se muestra en la ciudad de Amán, donde se presentó en el lugar, conduciendo él  mismo un taxi, dan  fe, acerca de su resurrección.

Al igual que Hugo Chávez Frías, el presidente de Venezuela en las sombras del poder, el único mandatario que fue a visitar a Saddam Hussein, inmediatamente que tomó el poder en Venezuela. Eso me hizo ver desde un principio, que estábamos viendo al falso profeta,

Todos los que han seguido mis enseñanzas, y han leído mis escritos ya saben acerca de los criterios que manejo bíblicamente por la revelación que se me ha mostrado, acerca de la identidad del anticristo.

Aquí les comparto el link del blog, donde explico acerca de la identidad del anticristo en la persona de Saddam, el rey de Babilonia, la bestia que subió del mar, y del abismo.


Vea, también:



El mar representa el gran territorio  geográfico que dominaron con sus imperios, las cuatros grandes bestias (Daniel 7), en sus respectivos turnos o momentos; esto es,  los continentes del viejo mundo, Europa, Asia y África; por lo cual dice la profecía del Apocalipsis capítulo 17 verso 8, que "la bestia era, y no es, y será."

 “La bestia era”, se refiere a las bestias que habló Daniel acerca de su visión de las cuatro grandes bestias, cuya primera bestia, representaba al imperio babilónico, a eso se refiere la bestia que era.

Cuando al apóstol Juan se le dijo que la bestia “no es”, lo que se quiso decir, era, que en época del imperio romano no existía el Imperio babilónico, por lo cual, la bestia no procede de Roma.

Y cuando se le dijo “será”, estaba confirmando que el Imperio del pasado, de donde surgirá el anticristo, sería restaurado en la persona de la bestia, esto es, Saddam Hussein.

Cuando se refiere a que la segunda bestia sube de la Tierra, (Apocalipsis 13:11), significa que esa segunda bestia no procede de Europa, ni  de Asia, ni de África, continentes del antiguo mundo, dejando como única opción,  el continente Américano,  y en especial, al país de Venezuela, y concretamente, al presidente venezolano Hugo Chávez Frías, quien no está muerto, ya que todo fue una manipulación para sacarlo del poder,  hasta este último tiempo.

La fecha de nacimiento de ambos, es  para Satanás un elemento de enlace, que relacionará al anticristo, y al falso profeta, con el pacto de Dios con Israel y el templo en esta última etapa de siete años de la septuagésima semana.

Como ya lo vengo diciendo, aquellos que siguen mis escritos que últimamente he publicado, concerniente a este 7 de octubre del año 2023, cuando se inició la última etapa de la septuagésima semana concerniente a la salvación del pueblo de Israel, habiendo ya entrado la plenitud de los gentiles, en el período de la  semana correspondiente a la fiesta solemne de los tabernáculos, que inició el 15 del mes séptimo del año 5776, que correspondió al 28 de septiembre del 2015, y terminó el 5 de noviembre del 2022; cuya señal para su inicio, fue marcada por la última luna de sangre de la tétrada de lunas de sangre 2014-2015.

Esta última etapa de la septuagésima semana, como las dos anteriores, que fueron: la semana de la pascua para la confirmación del pacto, y la semana de la fiesta de los tabernáculos, contiene sus mismos 2595 días como lo expliqué; que van desde el 7 de octubre del año 2023 hasta el 19 de noviembre del año 2030, cuando estaremos ya en el tiempo de la avenida de nuestro Señor Jesucristo.

Para idear la manera de hacer ese vínculo:

Saddam, nace el 28 de abril del año 1937, y Chávez nace el 28 de julio del año 1954.

En esta pascua que comenzó hoy 22 de abril del 2024, correspondiente al 14 de Nisán, la cual terminará el 29 de abril, día 21 de Nisán, un día después de la fecha de nacimiento de Saddam, es un buen argumento para su aparición a la luz pública, presentándolo como el redentor; porque no sólo murió siendo ejecutado el 30 de diciembre del 2006, en el día del festival del sacrificio del cordero, que tradicionalmente celebran los musulmanes cada año, sino que ahora, su fecha de nacimiento concuerda con la pascua.

En el caso de Chávez, justamente su fecha de nacimiento viene a concordar un día antes del 29 de julio del 2024, día en el cual se  iniciarán las 2300 tardes y mañana (Daniel 8:13-14), donde se dará inicio a la construcción o edificación del templo de Dios en Jerusalén; día en que los cielos y la tierra serán conmovidos por un terremoto, como antes lo he explicado en mis recientes escritos que les he compartido.

Como les he mostrado, esta septuagésima semana contiene 2595 días, de los cuales, los primeros 295 días se cumplirán desde el 7 de octubre del 2023, hasta el 28 de julio del 2024, por lo cual, las 2300 tardes y mañanas iniciarán al día siguiente.

Satanás ha venido armando un argumento para demostrar al mundo que Saddam Hussein es el verdadero Cristo.

Este argumento no se viene armando desde ahora, este argumento viene desde la época de Mahoma, donde posterior a él, se edificaron las dos mezquitas en la explanadas del templo en Jerusalén, y esto lo hizo para crear un sentido de pertenencia de la fe islámica de ese lugar.

La fe islámica enseña que  Abraham intentó sacrificar a Ismael y no a Isaac.

Está explicación servirá como testimonio al mundo para que evite ser confundido en esta situación que ya estamos viviendo en el desarrollo del plan profético. El Señor me les bendiga, les proteja de todo mal, en el nombre de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Amén.

Su consiervo y amigo, Antonio José Sepúlveda.

22 de abril del año 2024.

ajosepulveda@gmail.com




sábado, 20 de abril de 2024

A 100 días de comenzar las 2300 tardes y mañanas.


Trataré de ser conciso y claro en la explicación de la revelación de Dios, de cómo se ha venido cumpliendo el misterioso tiempo de la septuagésima semana que había quedado pendiente desde la muerte del Mesías, cuando  se cumplieron hasta ese momento, sesenta y nueve de las setenta semanas que Dios determinó al mundo desde que Israel estuvo en la deportación a Babilonia hace 2500 años (Daniel 9), en función de la restauración del pacto de Dios con el pueblo de Israel en su santa ciudad, Jerusalén, en su regreso después de cumplidos los setenta años de la cautividad; para ejecutar dentro de ese tiempo determinado, la salvación de los gentiles que gozarían de la gracia contenida en el nuevo pacto, hasta su última semana.


El tiempo que Dios determinó al mundo, y reveló, registrándolo en su Palabra escrita, la Biblia, no lo diseñó para que no fuese entendido por sus escogidos, sino, que por el contrario, lo diseñó con el propósito de que nos sirviera de guía,  a los que somos de fe, a los que hemos creído en su Palabra perfecta y eficaz, en el último tiempo, para poder reconocer las señales precisas que nos guiarán al encuentro con nuestro Señor, y así reconocer en qué momento nos encontramos en el tiempo determinado, como en el caso de hoy 20 de abril del 2024, cuando estamos viviendo en el tiempo para la salvación de Israel, en la septuagésima semana, a 195 días  desde el 7 de octubre del 2023, momento en el cual se iniciaron los últimos siete años.


Para que puedan  entender, en qué consiste las setenta semanas determinadas, les invito a leer esta explicación contenida en mi escrito registrado en el blog del siguiente link:


https://visionapocaliptica.blogspot.com/2023/12/la-semana-setenta-daniel-927.html?m=1


O en su defecto, para aquellos interesados en obtener ese escrito en un documento PDF, para evitar gastos de datos de Internet, pueden enviarme su correo electrónico, o número de WhatsApp, a través de mi correo electrónico: ajosepulveda@gmail.com/ Indicándome que le envíe el escrito, y yo, con gusto se lo envío, y así lo podrán descargar para leerlo detenidamente sin gastar datos, y también lo pueden imprimir.


Esta revelación nos da luz para comprender que desde el 7 de octubre del año 2023, día 22 del mes séptimo, que es el día siguiente de la finalización de la fiesta solemne de los tabernáculos del año 5784 del calendario hebreo, día en el cual se perpetró lo que sería, el segundo Holocausto de los judíos en Israel; constituyendo tal hecho, la señal que mostró el inicio de los últimos siete años de la septuagésima semana que ya lleva 21 años en desarrollo, desde el año 2003, como lo he explicado muy detalladamente en ese escrito de la revelación que les he suministrado en mi blog. Enseñanza que me ha sido revelada mediante un don de conocimiento que me fue dado, para entender las profecías bíblicas.


Este período final de la septuagésima semana es el tiempo para la salvación del pueblo de Israel, habiendo ya entrado la plenitud de los gentiles, como lo explicó el apóstol Pablo en Romanos 11:25, hasta el cierre de los siete años de la fiesta solemne de los tabernáculos que transcurrió desde el 28 de septiembre del 2015 al 5 de noviembre del 2022.


Ahora, en este tiempo se mostrará el cumplimiento tangible de la semana setenta que no fue manifestado físicamente desde el principio de su activación, pero que ahora ha llegado su tiempo final, siendo, pues, la razón de todo lo que ahora está pasando en Israel. Y no por culpa de un descuido de la administración de la seguridad del estado de Israel, sino que era la señal del cumplimiento profético inevitable.


Como ya lo he explicado, asumiendo que han leído ya la explicación de la revelación que me fue dada de lo Alto, la septuagésima semana contiene 2520 días, a la cual Dios le añadió, exclusivamente a esta última, 75 días más, a partir de la mitad de la semana, cuando cesará el continuo sacrificio, como lo explica en el capítulo 12, versículos 11 y 12 del libro de Daniel, hasta alcanzar los 1335 días. Eso nos muestra que está última semana contiene, exclusivamente como lo he dicho, 2595 días.


Entonces, las 2300 tardes y mañanas, referidas en Daniel 8, versículos 13 y 14, es el tiempo para manifestar la edificación del tercer templo en Jerusalén, que iniciará su cumplimiento después de transcurridos los primeros 295 días desde el 7 de octubre del 2023, de los cuales hasta hoy, 20 de abril del 2024, como lo dije antes, llevamos 195 días desde ese fatídico día; de modo que el 28 de julio del año 2024 terminan los primeros 295 días de la semana, por lo cual, las 2300 tardes y mañanas iniciarán al día siguiente, es decir, el lunes 29 de julio. De allí en adelante comienza la edificación del templo con sus sacrificios y ofrendas.


Observen esto en el libro del profeta Hageo, para que tengan la certeza de lo que les estoy diciendo en cuanto a lo que ocurrirá este 29 de julio de este mismo año.


El profeta Hageo, es el profeta escogido para la revelación del cumplimiento de la septuagésima semana, con todas sus fechas determinadas para su cumplimiento , registradas en ese impresionante libro de tan sólo dos capítulos, conjuntamente con el profeta Zacarías, los cuales estuvieron en mismo tiempo en sus ministerios, durante la reedificación del segundo templo (Esdras 5:1).


Como ya lo he demostrado, aquel 24 del mes sexto en el segundo año del rey Darío de Persia (Hageo 1:15), es a su vez, la fecha futura para el inicio de la septuagésima semana, 24 del mes de Adar, que fue el mes sexto del año 5763, correspondiente al 26 de febrero del año 2003, fecha en que se activaría el pacto en su última semana, o septuagésima semana (Daniel 9:27), hasta el 5 de abril del año 2010, que corresponde al 21 de Nisán del año 5770, último día de la pascua en Israel, lapso que contiene, perfectamente, 2595 días.

Esto es la demostración eficaz y bíblicamente corroborada, de que la confirmación del pacto de Dios con Israel, es la septuagésima semana, y no la gran tribulación, como se ha mal enseñado.


Ahora, la otra fecha profética registrada en el mismo libro de Hageo, 24 del mes noveno del segundo año de Darío, referida en Hageo 2:10  en adelante, es la fecha para señalar el día para la activación de las 2300 tardes y mañanas desde el día 24 del mes sexto, tiempo en el cual, sí veremos la obra del templo en los últimos tiempos, por lo cual dice en Hageo, en el versículo 18 del capítulo 2, lo siguiente:


"Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová, meditad, pues, en vuestro corazón."


De manera, que los 295 días contados desde el 26 de febrero del año 2003, terminaron el 18 de diciembre del 2003, y el día 19 de diciembre correspondió al 24 del mes noveno del año 5764, como en Hageo se indica, siendo éste el primer día de las 2300 tardes y mañanas. Pueden comprobarlo.

Es decir, que nuestro Señor plasmó por medio del cumplimiento del tiempo de la confirmación del pacto, desde el 26 de febrero del 2003, los lapsos establecidos en sus fechas proféticas, de modo que pudiéramos confiar en esos lapsos, cuando llegáramos a la última etapa de la septuagésima semana, donde esos mismos lapsos se cumplirían antes los ojos de todo el mundo.

Ahora, la semana física y final, donde veremos el cumplimento de todas las profecías relacionadas con ella, donde aquellos que sobrevivan podrán ver el templo edificarse, y al anticristo y al falso profeta manifestarse, y reconocer quienes son los dos testigos que guiarán a la iglesia y a Israel al encuentro con el Señor, comenzó este 7 de octubre del 2023, correspondiente al 22 del mes séptimo del calendario hebreo, un día después de terminada la fiesta de los tabernáculos, del cual se hace referencia en Hageo 2:1-5, cuando dice:


En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo: ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera, y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos? Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos. Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros, no temáis.


Todas estás palabras y preguntas que hacía Dios por medio de Hageo, a su pueblo, tienen dos aplicaciones, tanto histórica como profética. 


Histórica, porque ellas motivaron al pueblo a seguir con esmero la edificación del segundo templo. Y profética, porque ahora, aunque el templo se encuentra espiritualmente en su lugar, nadie, aunque sepa lo que le estoy diciendo, lo percibe; de manera que "es como nada delante de nuestros ojos"


Esto se corresponde con las palabras de Dios en el libro de Zacarías, capítulo 4, versículo 10, el cual dice:


“Porque los que menospreciaron el día de las pequeñeces se alegrarán, y verán la plomada en la mano de Zorobabel. Estos siete son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra.”

Qué quiere decir esto:

Esto quiere decir, que todos aquellos que me escucharon decir lo que yo proclamaba desde mucho antes del 26 de febrero del 2003, que Dios comenzaría la edificación del templo él 26 de febrero del 2003, y en consecuencia se iniciaría la septuagésima semana, menospreciaron ese momento, que sin saberlo, fue glorioso para toda la humanidad, y en especial, para Israel, porque se había terminado formalmente, su exilio determinado, como se dice en el libro del profeta Oseas 5:15, y 6:1-2, donde indicaba el año 2003 como año de su perdón, al cabo de los 1970 años de destierro espiritual desde que el velo del templo se rasgó en dos a la muerte del Mesías. (Mateo 27:51).


Así, pues, este es el tiempo, para la edificación de la casa de Dios en Jerusalén, la cual comenzará a partir del 29 de julio del 2024.


El eclipse de sol del 8 de abril, que indicó el inicio del año del pacto de Dios con Israel (Éxodo 12: 1-2), para el día siguiente, primero de Nisán del año 5784, fue una terrible señal de advertencia para la humanidad, porque Dios mostrará su enojo con las naciones, y en especial, a aquellas que contienden con Israel, como lo dice él, por medio del profeta Zacarías cuando dijo:

Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo. Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion. Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal. Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén. Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.

Zacarías 1:12-17


La señal que habrá ese día, como lo dice en Hageo 2:6-7, será el cataclismo universal que trastornará el mundo entero, Y conmoverá los cielos, cuando dice, tomando como referencia, el día 21 del mes séptimo (Hageo 2:1):


Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra, el mar y la tierra seca; y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.


Del mismo modo, en el libro del  profeta Amós, en el capítulo 8, se habla de este cataclismo universal, que como está escrito, hará oscurecer toda la tierra en el día claro, como un gran eclipse, en tiempo de verano, e inmediatamente en el capítulo 9:11 se menciona la edificación del templo.  Pues, ese día es el 29 de julio del año 2024, el primer día de las 2300 tardes y mañanas.


Así que con esto, estén apercibidos de lo que habrá de ocurrir, y encomendemos nuestras almas a nuestro buen Dios, que ve a la humanidad con ojos de misericordia para salvar a todo aquel que se arrepienta.


El Señor los bendiga y tenga misericordia de todos los justos, y de los hombres de buena voluntad. Amén.


miércoles, 27 de diciembre de 2023

LA SEMANA SETENTA (DANIEL 9:27).

 




LA SEMANA SETENTA.


INTRODUCCIÓN:

Explicar el tema del cumplimiento de las profecías bíblicas de los tiempos del fin, dentro del marco equivocado de lo que en realidad representa la septuagésima semana (Daniel 9:27), no es más que una osadía que concluirá, indudablemente, en más confusión para el oyente que intenta comprender el asunto, y que a la larga podría incurrir en condenación para el que enseña mal las profecías escritas en la palabra de Dios, como lo dice el Señor en sus palabras registradas en Mateo, capítulo 5, versículos del 17 al 20, hablando de sus leyes o  profecías por cumplirse:

No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido. De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Mucha atención a esto: cuando nuestro Señor dice: De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, refiriéndose al hecho de torcer el sentido de sus profecías, aún en sus más minúsculos detalles, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos.

Porque, ¿cuál es el sentido de enseñar y predicar la palabra de Dios? ¿agradar a los hombres o a Dios? 

Porque cuando estábamos en el mundo agradábamos a los hombres, y si estando en Cristo, seguimos agradando a los hombres, ya no somos siervos de Cristo. Porque es otro evangelio el que se estaría predicando; por lo tanto se convierte en anatema esas enseñanzas. (Gálatas 1:6-10).

De manera que, si alguien, ignorando lo que significa, o lo que representan, en este caso, las setenta semanas (que es una ley de Dios, una orden que ha de cumplirse en el tiempo establecido, como lo leemos en Daniel, capítulo 9, versículos del 22 al 27), y de cómo fue el desarrollo de su cumplimiento desde sus inicios;  pretende dar una explicación doctrinal, enseñando lo que considera sería lo que Dios quiso decir allí, el tal, es un osado, porque enseña delante de Dios, lo que Dios no le ha mandado a decir. Explicando lo que él mismo no entiende, y diciendo cosas contrarias a la verdad. De manera que sus seguidores y él mismo, siguiendo sus enseñanzas, sin duda caerán en el hoyo.

Esta imprudencia de enseñar lo que no se entiende de las sagradas palabras que Dios habló por medio de sus profetas, es una constante entre muchos indoctos que tuercen las escrituras para su propia perdición.

Porque no se ha tenido el temor reverente a Dios y a sus palabras, y piensan que pueden usar metodologías de interpretación bíblica para entender a Dios.

¿Acaso fue que no entendieron que el Señor dijo por medio del profeta Isaías, en el capítulo 55, versículos 8 y 9, que sus pensamientos no son nuestros pensamientos, y sus caminos no son nuestros caminos, porque así como son más altos los cielos que la tierra, así son sus caminos más altos que nuestros caminos, y sus pensamientos, más que nuestros pensamientos?

Y esto se debe, a que muchos no entienden, que el conocimiento de la verdad viene al hombre por revelación de lo Alto, y no por elección del pensamiento humano.

Es decir, todo el que recibe a Cristo nuestro Señor, en su vida, lo recibe porque la verdad le fue revelada a su espíritu, la cual iluminó su vida para ser llamado al camino de la salvación, este es el primer paso para conocer a Dios.

Él, se nos reveló y le recibimos; en tal sentido, no fue que fuimos muy inteligentes, sino que él se nos reveló cuando vivíamos desorientados en nuestros delitos y pecados. 

De allí en adelante, la vida de un nuevo creyente deberá ser guiada directamente por él, el buen pastor, y no por los hombres, aunque se hagan llamar pastores de rebaños.

De modo, que si el nuevo creyente comienza a escuchar los pensamientos de los hombres que "interpretan la voluntad de Dios", el tal se habrá apartado de la revelación de Dios a su vida, y he aquí el meollo del asunto.

Hasta finales del siglo XX, nuestro Señor, no había quitado el velo que mantenía cubierta la revelación de las setenta semanas, ni de cómo sería el cumplimiento de su última semana, porque el libro del profeta Daniel, donde se encuentra la revelación del tiempo determinado, y la identidad de la bestia del futuro, que surgirá de uno de los imperios del pasado, estaba sellado y cerrado; es decir, que el conocimiento de la revelación dada por Dios para los tiempos finales, por medio de sus profetas, estaba velado,  escondido del saber humano, como se le ordenó a Daniel, como está escrito:

Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de aquí para allá, y la ciencia se aumentará...

...Y yo oí, mas no entendí. Y dije: Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? El respondió: Anda, Daniel, pues estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán limpios, y emblanquecidos y purificados; los impíos procederán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero los entendidos comprenderán.
Daniel, capítulo 12, versículo 4, y versículo 8 al 10.

Es, pues, ahora, cuando Dios se ha placido desvelar el misterio de las revelaciones que estaban cerradas y selladas.

Pero ahora que Dios desvela el misterio, encuentra que todas las diferentes sectas religiosas, tienen su propia versión de lo que ellos consideran que Dios quiso decir,  y de cómo será el desenlace de las profecías en los últimos tiempos.  
Pero, por su puesto, con esa intención hizo la demora en desvelar sus misterios de los tiempos finales, porque con esta confusión que se ha generado por la proliferación de falsas enseñanzas, Dios va a conocer quien se apartará del engaño para seguir la verdad que ahora él, ha expuesto al mundo con su revelación al descubierto.

Y estoy sorprendido de como hay hermanos queridos en la fe, que están convencidos, y así lo enseñan, que la última semana que falta por cumplirse de las setenta semanas que se determinaron, representa el tiempo de la gran tribulación; que para ellos, no es otra cosa, que la ira de Dios,  que según  algunos creen (porque se les enseñó así),  comenzará con un tratado de paz que se firmará entre el anticristo y el gobierno de Israel, o el Statu Quo en Israel.

Este grupo que cree este pensamiento o idea que la han convertido en doctrina, al menos cree que el cumplimiento de la septuagésima semana se dará en un futuro, porque otros grupos enseñan que la semana setenta ya se cumplió en el pasado, al final del ministerio del Mesías, y hacen coincidir, en sus interpretaciones sin fundamentos, que la mitad de esa semana se cumplió con la crucifixión del Mesías.

Así, pues, se encuentran divagando las diferentes religiones para el momento que Dios decidió revelar todo el misterio que había sido cerrado y sellado hasta los tiempos del fin.

Ahora, ¿Qué se supone que harán todas las religiones cuando se proclame el verdadero conocimiento de la revelación bíblica?

Pues, ellos se opondrán a la verdad, y no admitirán que siempre estuvieron equivocados; entonces, allí ellos estarán al nivel de aquellos escribas y fariseos hipócritas, que rechazaron al Mesías, la piedra principal de toda la profecía, desechada por los edificadores, esto es, a Jesucristo, el Hijo de Dios (Hechos 4:11); amando más a la mentira que la verdad.

Esto que está ocurriendo en la actualidad con esta confusión doctrinal,  es lo que muestra la parábola de las diez vírgenes (Mateo 25:1-13), que representa a todos los llamados a la salvación, dentro y fuera de las organizaciones religiosas, donde el 50 por ciento de ellas son prudentes, y el otro 50 por ciento, insensatas.

Ambas tienen sus lámparas, refiriéndose a la palabra de Dios (Salmos 119:115).

El aceite dentro de sus lámparas, que hasta esos momentos las mantuvo encendidas a todas ellas, representa el conocimiento escaso de la Palabra, que mantienen aún a las vírgenes en luz hasta esos momentos; sea que dicho conocimiento lo haya recibido por revelación del Espíritu, o por la interpretación del pensamiento humano que es el aceite adulterado.

La parábola habla de la dispensación de un nuevo aceite, un aceite fresco, que es muy valioso; ofrecido a las vírgenes por aquellos que lo venden, es decir, por aquellos que les ha sido confiada la revelación, que tienen el encargo de transmitir el conocimiento que recibieron del Espíritu, a las vírgenes (Isaías 44:6-8), de las revelaciones indicadas en sus lámparas, la Biblia.

Las vírgenes prudentes que son sensibles a la voz de Dios, escuchan a los que ofrecen el aceite fresco, y creen, y deciden proveerse de ese aceite, mas las insensatas, persuadidas por el engaño del aceite adulterado de sus lámparas, deciden no comprar, porque están muy confiadas en su viejas enseñanzas, las cuales les indican que ellas no estarán cuando se manifieste el anticristo, porque se habrán ido en el rapto secreto.

Tal confusión no les permitirá entender que el anticristo, aquel que fue identificado y mostrado a través del aceite fresco, es el mismo que viste y calza. Ellas dicen: este nuestro viejo aceite será suficiente para que nos alcance hasta que desaparezcamos en el rapto secreto, después si se manifestará el anticristo como se nos enseñó, no antes.

Menospreciando, de este modo, el conocimiento que las puede guiar a la salvación en estos tiempos finales.

Aquí les comparto para honrar a mi Señor, un poco del aceite fresco, y valioso como el oro, para que lo comprueben. y puedan decir: verdad, es (Isaías 43:8-9).

CONTEXTO HISTÓRICO PARA EL INICIO DE LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS AL MUNDO, ES DECIR, A LOS GENTILES, EN FUNCIÓN DEL PRIMER PACTO ( PACTO DE DIOS CON ISRAEL).

Durante 33 años, he venido explicando en qué consiste esta última semana profética que pertenece a las setenta semanas que Dios determinó para el mundo, en función de la restauración del primer pacto de Dios con su pueblo de Israel, y de su santa ciudad, Jerusalén, desde su regreso de Babilonia, a donde fueron llevados cautivos por causa de su pecado contra Dios y contra su santo pacto (Daniel 9:1-27) que estableció con ellos en Egipto, y ratificó en Jerusalén con la edificación y dedicación del templo de Dios hecho de piedra, bajo el mando del rey Salomón (1 Reyes 9).

Dicha profecía revela que desde la salida de la orden para la restauración y la  edificación de Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrían de cumplirse siete semanas y sesenta y dos semanas.
Para la debida comprensión de este misterio, es necesario preguntarle al mismo Señor, el autor de sus leyes, por el significado que tiene esas primeras siete semanas que fueron diferenciadas de las sesenta y dos semanas subsiguientes, en su programa de ejecución de ese tiempo establecido.

La siguiente explicación es la respuesta de Dios que vino a mi por revelación, y que da luz al misterio de las setenta semanas.

Restaurar y edificar,   fueron términos usados en esta profecía, en correspondencia a dos hechos simultáneos, en el contexto histórico de lo acontecido a Israel y a su santa ciudad, en ese entonces; los cuales fueron: la rotura del pacto por setenta años, y la destrucción total de la ciudad, Jerusalén; de manera, que se pudiera entender, que Dios rompió su pacto con Israel durante los 70 años de cautiverio , como lo leemos en el libro de Jeremías, capítulo 25, versículo 11, y en segunda de Reyes, capitulo 23, versículos del 26 al 27; por lo cual tuvo que destruir su templo que edificó por medio de Salomón, como señal de su indignación con la casa de Judá, como quedó registrado en segunda de Crónicas 36, del 17 al 21; y así, hacer una separación de setenta años de desolación, propicia para diferenciar el estado de muerte espiritual donde cayeron; que conllevó a rehacer nuevamente el vínculo, pero, ahora, por un tiempo determinado, a fin de cumplir con su bendito  plan de salvación para toda la humanidad, hasta culminar con la venida del Mesías Príncipe, por segunda vez a la tierra; empezando con las primeras siete semanas, que se emplearían, exclusivamente, para la restauración del pacto con la edificación del templo en Jerusalén por segunda vez, contadas desde la salida de la orden para su ejecución, la cual sería decretada por el rey Ciro de  Persia, como lo había dicho Dios por medio del profeta Isaías, doscientos años antes de nacer Ciro, como está escrito en su libro, capítulo 44, versículo 28, y capítulo 45, del 1 al 7, donde se dice:

…”que dice de Ciro: es mi pastor, y cumplirá todo lo que quiero, al decir a Jerusalén: serás edificada; y al templo: serás fundado.”…

Esas siete semanas representa el tiempo de la restauración del pacto, que simboliza un tiempo pascual, porque la pascua es la señal del pacto de Dios con Israel, vinculado a la edificación de su templo.

Dios ordenó a Israel el cumplimiento de sus fiestas anuales (Levítico 23), de año en año y de manera perpetua, durante los primeros siete meses del año, para la ratificación continua del pacto que  Dios había hecho con ellos en Egipto.

El tiempo de la ejecución de la obra del primer templo edificado por el rey Salomón, fue controlado por Dios para que se lograra en siete años (1 Reyes 6:38), a fin de que se cumpliera con el tiempo pascual, dejándolo registrado como señal del propósito divino; es decir, que para la confirmación del pacto con la edificación del templo, se precisará  siempre de un tiempo pascual, o siete unidades de tiempo, sea en días, en semanas de días, o en meses, o en semanas de años, etc. De hecho, las mismas setenta semanas determinadas, son siete decenas, siendo cada decena una unidad de las setenta semanas.

Esa es la razón por la cual el pacto de Dios con los judíos  y Jerusalén, está intrínsecamente relacionado con estas setenta semanas determinadas. Por lo cual, la restauración del pacto no está en manos de la voluntad humana, por más que los judíos pongan empeño en querer restituir el pacto con la edificación del templo de Dios en medio de su pueblo; porque es Dios quien lo restituye a su modo y a su debido tiempo; y empleará para su ejecución, a quien ya fue designado desde tiempos antiguos en sus profecías, para que realice  la obra física de su tercer y último templo, esto es, al Zorobabel del futuro (Zacarías 4), el cual está preparado y capacitado para ello, independientemente de la aprobación de las autoridades humanas o Statu Quo, que siempre están en contra de los designios de Dios.

El Señor concibió el tiempo de su creación de siete días, con el peso de su propia inmolación por causa de lo más preciado de su obra, que es el hombre, que está perdido en sus delitos y pecados (Apocalipsis 13:8).

El misterio de las palabras del Señor Jesucristo, en Marcos, capítulo 2, versículo 27, expresadas a aquellos judíos de aquel entonces, que se escandalizaban cada vez que veían al Señor Jesucristo realizar los milagros y bondades en el día de reposo, explican este asunto del séptimo día, que el hombre natural no puede entender, porque son cosas de índole espiritual, cuando les dijo:

“El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo.” (Marcos 2:27).

El hombre creado en el sexto día desobedeció al único mandamiento, y pecó, y por ende hubo la separación de muerte espiritual; luego vino el séptimo día que es la gracia de Dios sobre el hombre para que no muriera para siempre, sino que fuera redimido por un gran pago,  para que la ira de Dios  fuese descargada en el séptimo día, para castigar el pecado del hombre; puesto que si el hombre pecó, el hombre debía morir; es aquí donde se interpone el amor de Dios para que el hombre no muera.

El día del reposo representa al Hijo de Dios, que vendría a dar el pago por nuestro rescate; de manera que él mismo es el cuarto mandamiento, en quien sería descargada toda la ira de Dios. Esa es la razón por la cual el hombre no fue hecho por causa del reposo, sino que el reposo fue constituido como ley, por causa del pecado del hombre, como el plan definitivo para la redención. 

Esa es la gran solemnidad de ese día, que el judaísmo y todas las religiones desconocen.

El día de reposo fue hecho para quitar con él, el pecado del mundo, porque la paga del pecado es la muerte; siendo el reposo de la ira de Dios, el mismo regalo de Dios, que es Jesucristo crucificado.

El hombre pecó, el hombre debe morir: esa es la Justicia perfecta; aquí, se interpone Cristo voluntariamente en sacrificio vivo.

El hombre pecó, y la sangre de un animal degollado redime al hombre: es Justicia imperfecta.

Porque si aquel primero (primer pacto) hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado lugar para el segundo (Nuevo pacto). (Hebreos 8:7).

Por lo cual, esta escrito en el libro del profeta Jeremías, capítulo 31, del versículo 31 al 34, lo siguiente:

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a Jehová; porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.”

La institución de los sacrificios de animales, creada mediante la ley que dio el Señor a Moisés, para que el pueblo de Israel lavara sus pecados; fue una solución provisional y limitada en su eficacia, para redimir el pecado, tanto a judíos como a gentiles; pero constituiría el camino diseñado por Dios en su ley, para lograr la justicia perfecta  para la redención, mediante el sacrificio del Hijo de Dios como un cordero sin manchas ni defectos, para todo aquel que cree, sea judío o gentil.

El Hijo de Dios se hizo carne para pagar con su vida la violación de la ley que transgredió el hombre, y hacer la perfecta justicia que la ley demandaba, para que todo aquel que en él cree, no sea condenado, sino que tenga vida eterna. (Juan 3:16, Hebreos 4:3).

Así que sólo Dios conocía lo que el hombre necesitaba para el restablecimiento de la paz verdadera, que era la de estar en paz con Dios, y así lograr apartarnos de su ira.

Amados, si alguien se rehúsa a creer esta realidad que se encuentra bien fundamentada en la misma Palabra, se colocará a años luz para poder comprender cómo comenzó la semana setenta, o última semana en estos días finales.

Escuchen bien, la septuagésima semana ya comenzó, y hay abundantes evidencias bíblicas de su misterioso cumplimiento en nuestros tiempos, las cuales explicaré en lo sucesivo, donde se muestran sus fechas hebreas para el futuro, basadas en el registró histórico de la reedificación del segundo templo por el profeta Hageo; que contiene, a su vez, la fecha futura, 24 del mes noveno, para el comienzo del lapso de las dos mil trescientas tardes y mañanas, indicadas en Daniel 8, versículo 13 y 14, que la identifican por completo; y todo esto en armonía con la aparición de la bestia que era, y no es, y será (Apocalipsis 17:8), quien se convertirá en el anticristo a su debido tiempo, como está descrito en sus profecías bíblicas, quien perseguirá y procura matar al pueblo de Dios a nivel mundial, como un tiempo de prueba para todo el mundo. (Apocalipsis 3:20).

Volviendo al tema. Este tiempo de siete semanas diferenciadas al inicio de las setenta semanas determinadas, es el período para la restauración del pacto, que abarcaría, por consiguiente, 49 años; donde está incluido los 46 años de la edificación del segundo templo, como lo revela el evangelio de Juan, capítulo 2, versículo 20.

Con la manifestación y muerte del Mesías Príncipe, se cumplieron completamente, 69 semanas hasta su último día (Daniel: 9:26), consumándose en ese momento, el nuevo pacto, y rompiéndose, simultáneamente, el primero, cuyo hecho fue señalado con el rasgamiento del velo del templo, inmediatamente después que nuestro Señor murió, como lo registra el libro de Mateo, capítulo 27, versículo 51, como prueba del momento de la transición de los dos pactos, sin que hubiera tiempo alguno de separación que mediara entre ambos. Esta fue la razón por la cual se registró esta transición, en este preciso momento de la muerte del Mesías. Fue como fotografiar ese instante tan importante del cambio de los dos pactos.

Esta explicación aclara lo expresado en el libro a los hebreos, capítulo 8, versículo 13, refiriéndose al primer pacto, cuando dijo:

“Al decir: Nuevo pacto, ha dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece, está próximo a desaparecer.”

Tal como ocurrió en el año 70 después de Cristo, cuando fue destruido el templo, desapareciendo por completo el primer pacto, dejando en ruinas a Jerusalén, como concluye el pasaje profético en Daniel, capítulo 9, verso 26.

De este modo quedó pendiente la última semana para la final restauración del pacto, con el regreso de los judíos a Jerusalén. Siendo esta la razón por la cual la profecía de la última semana dice, en el versículo 27 del capítulo 9 de Daniel, lo siguiente:

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que Venga la  consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador.”

El espíritu de la profecía de las setenta semanas, como lo vengo explicando, revela que la confirmación del pacto está asociada con la edificación del templo de Dios en Jerusalén, para la restauración del pacto; por lo cual, deberá iniciarse con el tiempo pascual, de la misma forma como se iniciaron las setenta semanas. Y su cumplimiento deberá evidenciarse en sus antiguas profecías, para que todo aquel, vea, entienda, y crea. Este es el misterio, el cual continuaré explicando.

Ahora, estamos conscientes que hubo al principio un rompimiento del pacto por espacio de 70 años, donde Jerusalén reposó todo el tiempo de su desolación. (2 Crónicas 36:21). De igual modo ocurrió con el segundo rompimiento, como lo he explicado; pero, este nuevo rompimiento no sería por 70 años, sino por 1970 años de desolación desde la muerte del Mesías, hasta el año 2003, año para su perdón por su rebelión, cuyo año ya había sido determinado en las profecías de Oseas, capítulo 5, verso 15, y capítulo 6, versos del 1 al 2, que habló de la primera venida del Mesías, el cual dice:

“Andaré y volveré a mi lugar, hasta que reconozcan su pecado y busquen mi rostro. En su angustia me buscarán.
Venid y volvamos a Jehová; porque él arrebató, y nos curará; hirió, y nos vendará. Nos dará vida después de dos días; en el tercer día nos resucitará, y viviremos delante de él.”

El cumplimiento de esta última semana, se encuentra ampliamente evidenciado, desde los tiempos antiguos, por medio de sus profetas, como se lo estoy demostrando.

Por lo cual, Dios ha demandado por medio del profeta Isaías, que sus profecías registradas, acerca de las cosas que  vendrán, sean ordenadas, proclamadas, y anunciadas, sin ningún temor:

“Así dice Jehová Rey de Israel, y su Redentor, Jehová de los ejércitos: Yo soy el primero, y yo soy el postrero, y fuera de mí no hay Dios. ¿Y quién proclamará lo venidero, lo declarará, y lo pondrá en orden delante de mí, como hago yo desde que establecí el pueblo antiguo? Anúncienles lo que viene, y lo que está por venir. No temáis, ni os amedrentéis; ¿no te lo hice oír desde la antigüedad, y te lo dije? Luego vosotros sois mis testigos. No hay Dios sino yo. No hay Fuerte; no conozco ninguno.” (Isaías 44:6-8).

Esta verdad revelada, ha dejado al descubierto a la mentira que el diablo ha venido sembrando por medio de sus intérpretes acerca de esto; sin embargo, hasta ahora ha hecho todo lo posible para contener su expansión, logrando que subestimen la enseñanza, para que la revelación no sea conocida.

La revelación fue traída al mundo mediante un don de conocimiento para aclarar esos profundos enigmas de las profecías por cumplirse; como también fue escrito en Isaías 43, del 8 al 13, cuando dijo:

“Sacad al pueblo ciego que tiene ojos, y a los sordos que tienen oídos. Congréguense a una todas las naciones, y júntense todos los pueblos. ¿Quién de ellos hay que nos dé nuevas de esto, y que nos haga oír las cosas primeras? Presenten sus testigos, y justifíquense; oigan, y digan: Verdad es. Vosotros sois mis testigos, dice Jehová, y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios, ni lo será después de mí. Yo, yo Jehová, y fuera de mí no hay quien salve. Yo anuncié, y salvé, e hice oír, y no hubo entre vosotros dios ajeno. Vosotros, pues, sois mis testigos, dice Jehová, que yo soy Dios. Aun antes que hubiera día, yo era; y no hay quien de mi mano libre. Lo que hago yo, ¿quién lo estorbará?”

Otro pasaje del libro de Isaías dice concerniente a esto, en el capítulo 46, versículos del 8 al 13, lo siguiente:

“Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores. Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré. Oídme, duros de corazón, que estáis lejos de la justicia: Haré que se acerque mi justicia; no se alejará, y mi salvación no se detendrá. Y pondré salvación en Sion, y mi gloria en Israel.”


EXPLICACIÓN DEL CUMPLIMIENTO DE LA ÚLTIMA SEMANA O SEPTUAGÉSIMA SEMANA, CON SUS EVIDENCIAS BÍBLICAS.

Es conveniente entender cómo fue el ordenamiento de los años del calendario que comúnmente usamos, llamado: el calendario gregoriano, por ser el Papa Gregorio XIII, en el siglo XVI, su promotor; logrando, mediante estudios realizados por científicos en la Universidad de Salamanca, España, desde el año 1515 al 1578, tomar como guía, la primera venida del Hijo de Dios, en cuyo nacimiento se basó el inicio del orden de los años; razón por la cual se dice de él, que dividió la historia en antes de Cristo y después de Cristo.

De manera que para el año 2003 se cumplían 2003 años de su nacimiento. Esto para muchos entendidos es bien sabido y evidente, pero no para otros; por eso, esta aclaración está dirigida a algunos que hasta ahora no lo saben; de manera, que hasta el año 2023, hemos alcanzado los 2023 años del nacimiento de nuestro Señor.

El pasaje del profeta Oseas, indicado con anterioridad, revela que habrían de transcurrir 1970 años de separación del pacto desde que Jesucristo nuestro Señor murió y regresó a su lugar, al cielo; hasta el inicio del perdón, con la confirmación del pacto. Dejando registrado que para el año 2003, desde su nacimiento, ellos serían perdonados. Debemos saber que las profecías de Oseas se escribieron hace más de 2700 años.

Ahora bien, Dios también habló de esta larga desolación, por medio del profeta Zacarías, capítulo 1, del 12 al 17. Dicha profecía habló, de manera simbólica, de los mil novecientos setenta años de desolación en Jerusalén, en una segunda diáspora, ya que el profeta Zacarías pertenece al tiempo del post exilio, cuando el pueblo judío regresó de Babilonia. De manera, que estos setenta años que menciona esta profecía, no se trata de la deportación aquella; sino que se refiere a otro exilio donde serían esparcidos por todas las naciones. Entonces, esos setenta años mencionados allí son simbólicos como lo he dicho, y representan a los 1970 años del segundo exilio, que concluyeron el 26 de febrero de 2003, o 24 del mes de Adar 1, del 5763, como veremos a continuación.

Es importante también que comprendamos, que en aquellas primeras siete semanas, en las cuales se restauró el pacto, hubo una paralización de la obra del templo, por un largo tiempo, estimado en 42 años como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulo 4. 
Es en ese contexto histórico que Dios levanta a los profetas Hageo y Zacarías, para estimular al pueblo a la reanudación de la edificación de la obra, como lo pueden leer en el libro de Esdras, capítulo 5. Y es aquí, donde Dios producen las profecías concernientes al cumplimiento de su última semana.

Las palabras de Dios pronunciadas por Hageo, estimularon al pueblo a reanudar la edificación del templo, en aquel entonces; de tal manera, que Dios logró que se activara la obra desde el día veinticuatro  del mes sexto del segundo año de Darío. Ese día marcó la fecha para el inicio del cumplimiento de su última semana, Hageo 1, versículo 15.

El 24 de Adar 1, del año 5763, representa la fecha 24 del sexto mes del año 5763, debido a que Adar, aunque es el décimo segundo mes del pacto roto que se confirmaría  partir de ese mismo día, es también, el mes sexto del año 5763.

Claro, para comprender esto, debemos conocer el manejo sencillo del calendario hebreo, que contiene doce meses.

Este calendario fue instruido por el Señor desde que salieron de Egipto, ordenándoles que su primer mes fuera el mes de Abib, o Nisán, mes de la estación primaveral, entre los meses de marzo y abril del calendario gregoriano, como lo leemos en el libro de Éxodo, capítulo 12:

“Habló Jehová a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.” (Éxodo 12:1-2).

“Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto,”…(Deuteronomio 16:1).

Esto hace evidente que los judíos en época de Moisés, estando en Egipto, tenían un orden diferente de los meses, por lo cual Dios, en virtud del pacto, se los cambia , y le establece un nuevo primer mes, como lo hemos visto.

Así fue que su antiguo primer mes, pasó a ser el mes séptimo (Tishrei) que corresponde al mes del Año Nuevo, entre los meses de septiembre y octubre, porque la creación del hombre ocurrió en ese mes.

Entonces, quedó que para los aspectos civiles, el mes séptimo sería su primer mes; mas para el culto a Dios en la observancia de la ley, el primer mes vendría a ser, Nisán o Abib.

Los judíos después de su destierro, por segunda vez, continuaron llamando a los meses por el orden establecido en la ley, como es lógico entenderlos, porque ellos no supieron, ni aceptaron que Dios se había apartado de ellos como nación, por un largo tiempo; mas no por siempre, como lo había prometido cuando habló por medio del profeta Jeremías, con unas conmovedoras palabras, donde confirmó la imposibilidad de que Israel no fuera pueblo delante de su presencia por siempre, por los siglos de los siglos; en el capítulo 31, del versículo 35 al 37; por lo tanto, el pacto estaba inhabilitado por causa del Nuevo Pacto durante 1970 años desde la muerte de Cristo (Daniel 9:26), hasta el 26 de febrero del 2003.

En tal sentido, la aplicación del mes sexto, corresponde al mes de Adar 1, como mes sexto del año 5763 del calendario hebreo, en el cual terminarían los mil novecientos setenta años de separación espiritual; esto es, para el año 2003.

Los meses del calendario hebreo pueden nombrarse por su orden numérico  o por sus nombres adquiridos durante el tiempo de su dilatada cultura ancestral, a partir del mes de Abib, o Nisán.

De este modo tenemos, que:

El primer mes es: Nisán
El segundo:  Iyar
El tercero: Siván
El cuarto: Tammuz
El quinto: Ab
El sexto: Elul
El séptimo: Tishrei
El octavo: Jeshván
 El noveno: Kislev
El décimo: Tevet
El un décimo: Shevat
Y el duo décimo: Adar

Como se pueden dar cuenta, la fecha 24 del mes sexto registrada en Hageo, es un muy delicado detalle profético que el Señor nos dejó, para señalarnos, qué día estaba previsto para el restablecimiento del pacto suspendido después de la muerte del Mesías; para lo cual tuvo que recrear este suceso de la suspensión de la obra del segundo templo, para crear la fecha del inicio de la reedificación de la obra, que sirviera como fecha de inicio de la confirmación del pacto en la septuagésima semana que se cumpliría en el futuro.

Por lo tanto, la fecha de la reedificación del templo, es contentiva de una doble aplicación; la primera, histórica, ya que revela que en el mes de Elul, mes sexto del pacto, se inició la reedificación del segundo templo; y segundo, profética, porque la misma aplica para la fecha de inicio de la confirmación del pacto inhabilitado con su pueblo Israel como el apóstol Pablo lo mencionó, cuyo misterio fue revelado en su carta a los Romanos, a lo largo del capítulo 11.

Debemos, ahora, hacer la proyección de los 2595 días que contiene esta semana a partir del 26 de febrero del año 2003.

La semana propiamente dicha, contiene 2520 días, mas Dios le añade, exclusivamente a esta última semana, 75 días más, desde la mitad de la misma, cuando debe cesar el continuo sacrificio, hasta alcanzar los 1335 días, como se indica en Daniel, capítulo 12, versículos del 11 al 12, por lo cual la semana setenta contiene 2595 días.

Cuando hacemos dicha proyección para saber cuándo termina la confirmación del pacto en esta semana desde el 26 de febrero del 2003, nos lleva insólitamente al 5 de abril del año 2010, correspondiente al 21 del mes de Nisán del año 5770. Esta fecha es el último día de la pascua. De manera que esto comprueba que Dios confirmó su pacto con Israel por una semana, como lo indicó la profecía en Daniel 9, en la primera parte del versículo 27, donde dice:

…”Y por otra semana confirmará el pacto con muchos.”…

Esta semana es el tiempo pascual para la debida confirmación del pacto en su última semana; el tiempo pascual del cual les vengo hablando. Y demuestra que aunque no veamos el templo en pie, materialmente hablando, el mismo ya existe espiritualmente, en Jerusalén, en su apropiado lugar.

El misterio del cumplimiento de la septuagésima semana consiste en la recreación del ciclo anual de las festividades del pacto (Levítico 23); de manera que ella sobrepasa lo que imaginamos sería el cumplimiento de tan sólo siete años. Sino que su cumplimiento se extiende a lo largo de 27 años, desde el año 2003 hasta el 2030.

De manera, que la septuagésima semana se cumple en tres tiempos de siete años cada uno; ya que ella, semejante a un ser viviente, contiene espíritu, alma y cuerpo; de modo que el cuerpo, que es lo tangible de ella, lo que se puede palpar y ver, es el cumplimiento de su última etapa, y cierre de la misma, la cual podemos definir como el tiempo para la salvación de Israel, ya que el segundo tiempo, relacionado con el alma, es el cumplimiento de la fiesta de los tabernáculos, que fue el tiempo donde se abarcó la plenitud de los gentiles, de donde Dios se escogerá a sus redimidos de entre todas las naciones.

El espíritu de la septuagésima semana, está representado por la semana de la confirmación del pacto, o la semana pascual; desde el 26 de febrero del 2003, hasta el 5 de abril del año 2010, correspondiente en el calendario hebreo al tiempo desde el 24 de Adar 1, del año 5763, hasta el 21 de Nisán del año 5770.

El alma, representa el tiempo dispuesto para los siete años posteriores de la fiesta solemne de los tabernáculos, donde al culminar, habrá entrado la plenitud de los gentiles,  cuando los campos estarán blancos y preparados para la siega, como lo dijo nuestro Señor en el evangelio de Juan, capítulo 4, versículos del 35 al 38, y corresponde al cierre de las festividades anuales del pacto. Esta fiesta se inició el 28 de septiembre del 2015, correspondiente al 15 del mes séptimo del año 5776 (Levítico 23:34); la señal para reconocer su inicio, fue la presencia de la última luna de sangre de la tétrada de lunas de sangre 2014-2015. Y terminó a los 2595 días, el 5 de noviembre del 2022, pasados 20 días de haber culminado la fiesta de los tabernáculos para ese año 2022, cuyo 21 del mes séptimo del año 5783, día final de la fiesta de los tabernáculos, correspondió al 16 de octubre del 2022.

El cuerpo, que representa la cristalización de la semana, a los ojos del mundo, es el tiempo reservado para la salvación de Israel por los últimos siete años, donde se agudizará el odio hacia los judíos en todo el mundo.

La señal mostrada para el inicio de este período para los siete años finales, fue el ataque terrorista del 7 de octubre del 2023, que recibió el pueblo de Israel, correspondiente al 22 del mes séptimo del año 5784, inmediatamente después de terminada la fiesta de los tabernáculos para este año, en alusión precisa los siete años de la fiesta de los tabernáculos de la septuagésima semana cumplida hasta el 5 de noviembre del 2022.

Es decir, que para dar inicio al cumplimiento del tiempo para la salvación de Israel fue necesario señalarlo con la finalización de la fiesta del los tabernáculos, o Sucoc, como también se le llama en Israel, del año 2023, en alusión al período del alma, como demostración de que se abrió este último período concerniente a la salvación  de Israel.

El templo de piedra será edificado, en este período, como señal física del pacto de Dios con Israel, que posteriormente será profanado con la presencia del anticristo sentado en él, como Dios, haciéndose pasar por Dios, como lo enseña el apóstol Pablo en su segunda carta a los tesalonicenses, capítulo 2. Tal profanación está determinada que se produzca a los 1290 días después de la mitad de la semana, cuando ha de cesar el continuo sacrificio, hecho que nuestro Señor quiere que entendamos, ya que a esa altura del último tiempo nos encontraremos a tan solo 45  días de alcanzar los 1335 días finales de la semana, cuando llegaremos al tiempo de la venida del Señor, quien regresará sorpresivamente a levantar a su pueblo escogido de todo el mundo. 

Cuando lleguemos, pues, a los 1335 días, también se le habrá agotado al anticristo, los 42 meses que se le autorizaron, como lo explica el versículo 5, del capítulo 13 del libro de Apocalipsis; por lo cual la humanidad completa sentirá un sosiego momentáneo, como la quietud experimentada cuando uno se encuentra dentro del ojo de un huracán, por lo cual se escuchará decir: paz y seguridad por varios días, estimulando la necesidad de salir de los escondites, más nuestro Señor nos advirtió que no salgamos, porque muchos burladores se prestarán para decir que ya Cristo regresó y se encuentra en tal y cual parte, pero no les crean, no hay necesidad de salir para el encuentro con Dios, porque si fuiste tenido por digno de la salvación, Dios enviará a sus ángeles, los cuales te recogerán. Y todos en un abrir y cerrar de ojos, subiremos a las nubes para dar la bienvenida y recibir a nuestro Rey, a Jesucristo, que viene con poder y gran gloria.

El Domo de la Roca permanecerá junto al templo, ese es el patio de afuera del templo, como lo demanda el Señor en los sagrados libros, de Apocalipsis, capítulo 11, versos 1 y 2, y de Ezequiel 40, versículos 1 y 2.

El anticristo, es el rey de Babilonia, literalmente hablando, quien profanará el santuario sagrado, sentándose en el templo, 45 días antes del fin, a los 1290 días desde el cese del continuo sacrificio, hecho que ocurrirá a la mitad de este tercer período de la semana.

LO QUE DETIENE LA MANIFESTACIÓN DEL ANTICRISTO.

Ya en tiempos del apóstol Pablo se infiltraban falsas informaciones a los creyentes, en  este caso, a los de Tesalónica, acerca de rumores  que indicaban que la venida del Señor estaba cerca, olvidándose de todo lo que él les había enseñado con anterioridad, acerca de las señales previas a su venida, para nuestra reunión con él.

De manera, que les vuelve a recordar en esa segunda carta, que antes de su venida, vendría el hombre de pecado, el desolador, el cual se sentaría en el nuevo templo en Jerusalén, refiriéndose como ahora lo sabemos, al cumplimiento de la septuagésima  semana; entonces, se puede ver claramente, en el pasaje de libro de Daniel, capítulo 9, versículo 27, que el anticristo no se puede manifestar al mundo sin que antes no cesen los sacrificios y las ofrendas a la mitad de la semana.

Así como leemos en el pasaje de Daniel, capítulo 12, versículo 11, que desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio, hasta que el anticristo se siente en el templo, profanándolo, cuyo hecho representa, la abominación desoladora, habrá 1290 días, es decir, 43 meses, un mes más de su tiempo autorizado para actuar, como el apóstol Pablo lo leía en el libro de Daniel, capítulo 7, versículo 25, lo cual fue ratificado también en el libro de Apocalipsis, capítulo 13, versículo 5.

De manera, que la señal previa a la manifestación del anticristo, indicada en la orden, es el cese del continuo sacrificio.

Por tal razón, Satanás se encuentra imposibilitado de manifestar al desolador hasta tanto no se cumpla ese momento determinado.  Pero él no se ha quedado con sus manos cruzadas, sino, que ya en sí, tiene todo arreglado para el encuentro final. No nos descuidemos.

El apóstol Pablo, tomando como referencia a los sacrificios y ofrendas que se presentaban en Jerusalén, en el templo presente, ya que para ese entonces no había sido destruido aún, pudo decir, “hay quien al presente lo detiene”, este fue el sentido de sus palabras.

Esto solo es un poco del aceite fresco, necesario para enfrentar los desafíos en lo que resta de tiempo,  para el encuentro con nuestro amado Rey. Les amo entrañablemente en el amor de Cristo, nuestro Señor.  Amén.
La paz de Dios sea con los que temen al Dios de Israel.

La paz de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes. Amén.

Su consiervo en el Señor Jesucristo:
Antonio José Sepúlveda- Caracas, Venezuela.
ajosepulveda@gmail.com/
10 de Marzo del 2024

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