martes, 26 de mayo de 2020

¿ERES HIJO DE DIOS?

Escucha esto, mi amigo, que te voy a decir, y es cierto, aunque sea dificil de entender.

hay hijos de Dios entre los evangélicos, pero entre los hijos de Dios no hay evangélicos.

También podemos decir que entre los católicos hay hijos de Dios, pero entre los hijos de Dios, no hay católicos.

Entre los musulmanes hay hijos de Dios, pero entre los hijos de Dios no hay musulmanes.

Así se puede aplicar este axioma en cada religión.

Pero, ¿cómo se puede entender eso?

Porque, sencillamente, ser evangélico en todas sus versiones, o católico, en todas sus versiones o musulman, etc., es pertenecer a una religión, y no a Dios; pero los hijos de Dios son los elegidos por Dios. Y él nos da la potestad de ser sus hijos (Juan 1:12). Uno puede escoger ser de una fe, pero Dios es el que escoge los que pertenecen a su reino .

Los hijos de Dios no son religiosos, y tienen una sola ciudadanía, que los hace parte del reino eterno, en todas las naciones, pueblos, tribus y lenguas, porque todos ellos aman a Jesús y a su obra, por encima de las religiones. Ellos tienen las arras  del Espíritu de Dios, que los hace clamar a él.

No creas ni por un momento que eres de Dios por pertenecer a una religion, deja que Dios te escoja para que seas parte de su reino, el secreto de este misterio es el nuevo nacimiento (Juan 3, 2 Corintios 5:17),  porque sin santidad, nadie verá a Dios.

Dios te bendiga.

Antonio José Sepúlveda.

martes, 19 de mayo de 2020




TRATADO DE PAZ Y SEGURIDAD.
¿Es esta una señal predicha en la Biblia?

Es preocupante ver que muchos seguidores de Jesucristo, estén creyendo que los acuerdos de Paz y Seguridad, celebrados por líderes mundiales en virtud de los conflictos por los derechos territoriales de Jerusalén, sea la forma en que se ha de cumplir las palabras de Pablo, como señal que anticipa el retorno de Jesús, cuando dijo:

..."Que cuando digan: paz y Seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán."... (1 Tesalonicenses 5:3).

Esto habla de la gran ceguera espiritual que prevalece entre los llamados a ser salvos.

Si queremos entender, pues, el orden que Dios estableció para el cumplimiento de su tiempo con sus señales, lo primero que debemos hacer, es comprender cual es la estructura profética del tiempo que Dios estableció y determinó, registrado en la Biblia.

He escuchado ha muchos decir, desde que era un recien nacido en Cristo, dos afirmación que resultan ser correctas; la primera es, que la profecía de las setenta semanas (Daniel 9:24-27) es la columna vertebral de las profecías; y la segunda, que Israel es el reloj profético de Dios.

Son muy ciertas ambas afirmación, porque la profecía de las setenta semanas consiste en una orden de Dios, un mandamiento, la única ley que le pone termino al mundo, en función de la restauración del pacto de Dios con Israel, en Jerusalén; cuyo fundamental vínculo es el templo restaurado; y tiene el propósito de cubrir en ese tiempo, el plan de salvación para todo aquel que quiera ser salvo por medio de la redención que Dios ofrece para el rescate de nuestras almas.

Entonces, yo diría, que las setenta semanas, no sólo es la columna vertebral, sino que es el esqueleto completo que sostiene todas las demás profecías.

Pero con todo y esto, los que afirman estas dos grandes verdades, no comprenden de qué forma se habría de cumplir estos tiempos indicados en esta importante revelación que recibió el profeta Daniel, que serviría a esta última generación a quienes se nos administraba la revelación (1 Pedro 1:12) que Dios había mantenido sellada y cerrada hasta nuestros días (Daniel 12:9-10), para que comprendieramos que habíamos llegado al final de su cumplimiento, explicándolo con sumo detalle en la misma revelación divina.

Esta generación es testigo fiel del regreso de Israel a su tierra, desde 1948, lo cual constituye la señal del cumplimiento de lo dicho, a través de los profetas de Israel, quienes hablaron del retorno de Israel a su tierra para el tiempo de la segunda venida del Mesías; sin embargo, le es difícil vincular este hecho con el cumplimiento de las setenta semanas, para poder dar inicio a la septuagésima semana.

Por lo tanto, debemos comprender que cuando se mostró la orden de las setenta semanas, Israel se encontraba desterrado de Jerusalén, y por ende, separado del pacto de Dios cuyo vínculo lo constituía el templo derribado. Esta es la coyuntura y el contexto histórico por lo cual vino la orden de las setenta semanas.

La orden de las setenta semanas es el tiempo del pacto de Dios reactivado con la casa de Israel mediante la restauración su templo en Jerusalén, dentro de los parámetros establecidos por Dios, para su activación y pausa necesaria de ese tiempo que habría de cumplirse con la muerte de Cristo, después de concluidas sesenta y nueve semanas, para dejar pendiente la última, que implicaría, la confirmación de dicho pacto para su restauración final, para el cumplimiento de la última semana pendiente, que en cuya orden dice:

"Y por otra semana confirmará el pacto con muchos."...(Daniel 9:27a).

Los detractotores de la verdad, que se oponen a la fe de que en Jerusalén será construido nuevamente el templo, y la momentanea activación de los sacrificios y las ofrendas que cesarían a la mitad de la semana para el cumplimiento de la misma, se encuentran hoy luchando en contra de la voluntad de Dios; y cuando vieron a Israel ofreciendo los sacrificios en el altar levantado en el lugar santo aquel glorioso 17 de diciembre del 2018, no faltaron detractores que criticaron, abiertamente, ese acto sagrado, que fue parte del cumplimiento de la profecía relacionada con la septuagésima semana, el cual era necesario que sirviera para la consagracion y purificación de altar del templo. Ya que se acercaba el tiempo de la mitad de la semana, entre el 11 y 12 de  marzo del 2019, tiempo determinado para el cese del continuo sacrificio, cuyo tiempo perfecto correspondió al cumplirse los 1260 días después de haberse iniciado la septuagésima semana, en su etapa de la fiesta de los Tabernáculos, desde el 15 del mes séptimo del año 5776, día que iniciaba esta fiesta solemne para ese año, cuya señal fue marcada por la última luna de sangre el 28 de septiembre del 2015, de la tétrada correspondiente a los años 2014-1915, donde cerró por siempre el ciclo de las tétradas.

Justo cumplidos los 1260 días, el 12 de marzo, grupos islámicos entran al lugar santo y profanan lo consagrado, para que se cumpliera lo escrito en el libro de Apocalipsis 11:1-3, acerca de la futura profanación del lugar santo, como está escrito:

1 Entonces me fue dada una caña semejante a una vara de medir, y se me dijo: Levántate, y mide el templo de Dios, y el altar, y a los que adoran en él.

2 Pero el patio que está fuera del templo déjalo aparte, y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles; y ellos hollarán la ciudad santa cuarenta y dos meses.

3 Y daré a mis dos testigos que profeticen por mil doscientos sesenta días, vestidos de cilicio.

Esos cuarenta y dos meses expresados en la profecía antes citada, corresponde a la mitad de la semana, vale decir: 1260 días (42 meses por 30 días); donde Dios nos está mostrando, que estamos viviendo los últimos días de este mundo.

Son en estas cosas que Dios nos muestra, a lo que, verdaderamente, debemos atender. Y no a especulaciones.

Veamos la proyección de los 1260 días, que nos lleva desde el 28 de septiembre del 2015 hasta el 11 y 12 de marzo del 2015.

A partir del 28 de septiembre de 2015, tenemos que:

Al 30/09/2015..........................2     días
Al 31 de octubre.......................31     días
Al 30 de noviembre.................30     días
Al 31 de diciembre 2015.........31     días

Entonces el 2015 se consumieron 94 días.

Ahora, el año 2016 contiene 366 días porque es bisiesto.

El año 2017 contiene 365 días

El año 2018 contiene 365 días

Sumemos todas estas cantidades de cada año:

2015................94  días
2016...............366
2017...............365
2018...............365..............1190 días.

Ahora veamos los días correpondiente al 2019.

Enero...........31 días
Febrero. .....28 días
Marzo..........11 días ...........70 días

1190 + 70  =  1260 días.

Como estaba establecido que aconteciera, ocurrió en el lugar santo en Jerusalén, el día 12 de marzo del 2019, como era de esperarse, el lugar santo fue profanado ese día, lo que constituyó, el cese de continuo sacrificio en el altar.

Para poder ver esta profecía cumplirse era necesario conocer los tiempos, de lo contrario las profecías pasarían sin apercibirnos, tal como ocurrió con todos los que no conocieron de esta revelación. prácticamente, la humanidad entera.

Y mucho que tengan la oportunidad de leer esta revelación, no le darán mayor importancia, porque no se ajusta a su forma de creer.

Este link que les presento, es la noticia periodística de la profanación del altar, ese día 12 de marzo del 2019:

https://www.facebook.com/1431826030167956/posts/2634644133219467/?app=fbl

Al cumplirse la mitad de la semana pudimos ser testigos de su voluntad escrita. Con tres años y medio de anticipación.

videos que muestran el ritual de los sacrificios y ofrendas en el altar el 17 de diciembre del 2018, narrados por sus detractores.

https://m.youtube.com/watch?v=JwB3ddJ9oog

https://m.youtube.com/watch?v=AsapkxC31L0&t=213s

https://m.youtube.com/watch?v=26kuqA-eCHw

Volviendo al inicio de la activación de las setenta semanas, la orden es muy precisa, porque indica que las primeras siete semanas es el tiempo para la consolidacion de la restauracion del pacto roto, que se activaría con la SALIDA DE LA ORDEN PARA RESTAURAR Y EDIFICAR A JERUSALÉN, siendo este, pues, el misterio de la distribución de las setenta semanas, en siete semanas, y sesenta y dos semanas; porque el saber lo que esto significa, nos orienta para reconocer, como será el cumplimiento de la última semana.

Cuando hablo del pacto roto de Dios con Israel, muchos se escandalizan, porque creen que Dios no puede romper su pacto establecido, y cierran sus ojos ante la historia, para no ver la desgracia de Israel por la desobediencia, tal como fue advertido por medio de Moisés, siervo de Dios altísimo. Dios puede romper su pacto, más no las promesas, porque los pactos se hicieron por causa de las promesas.

De manera que la salvación tanto de judíos como de los gentiles  dependió del juramento que Dios hizo a Abraham mediante la promesa (Gálatas 3:18) . Por lo cual todos somos hijos de Abraham por medio de la fe. (Gálatas 3:7).

En cambio el pacto estuvo sujeto a condiciones, para bendecirlos si eran obedientes, o para maldecirlos si eran obstinados a obedecer sus estatutos (Deuteronomio 28).

CONDICIONES PARA LA RESTAURACIÓN.

Por lo cual dijo Dios por medio de Moisés:

1 Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te hubiere arrojado Jehová tu Dios,

2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios

4 Aun cuando tus desterrados estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y de allá te tomará;

5 y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya; y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres.

Todas las cartas que el Apóstol Pablo escribió, que hablaron acerca del orden de los acontecimientos antes de la venida de nuestro Señor, para nuestra reunión con él, fueron redaptadas respetando orden de las setenta semanas.

Algo que resulta curioso para todo el que lee las enseñanzas del apóstol Pablo, es que él no nombra específicamente, la profecía de las setenta semanas. Pero ¿por qué no lo hace?

Mis hermanos, tengan por seguro que el libro de profeta Daniel como todos los demás libros de los otros profetas, eran profundamente escudriñados por el apóstol.  Sin embargo, Dios no quiso que la claridad de la revelación que Pablo conoció, perfectamente, se filtrará a través de sus escritos, hasta nuestros días, porque Dios había decidido cerrarlas y sellarlas hasta el tiempo del fin. (Daniel 12:9).

De modo, que el apóstol Pablo quizá pudo, muy bien, haber escrito muchas otras cartas donde se expresara con mucha más claridad acerca de esto, pero la providencia divina actuó para que sólo calificaran para el canon de libros de la  Biblia, las cartas que ya conocemos; y eso, para mantener el enigma oculto, hasta el final de los días.

Pero cuando el apostol Pablo habló en la primera carta a los tesalonicenses del 4:13 al 5:11, aconsejando acerca de cómo sería nuestra reunión con Jesús en su venida, que corresponde a los últimos días, donde habremos alcanzado los 1335 días que se comienzan a contar desde el tiempo que fuese quitado el continuo sacrificio (Daniel 12:11-13), hecho que tendría su cumplimiento desde la mitad de la semana (Daniel 9:27), donde nos encontraremos en el tiempo de la venida del Señor; dijo:

13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;

3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

8 Pero nosotros, que somos del día, seamos sobrios, habiéndonos vestido con la coraza de fe y de amor, y con la esperanza de salvación como yelmo.

9 Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,

10 quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con él.

11 Por lo cual, animaos unos a otros, y edificaos unos a otros, así como lo hacéis.

El versículo 15 del capítulo 4, es esclarecedor del misterio contenido en las enseñanzas del apóstol, respecto al día final que la Iglesia debe reconocer como el tiempo de la venida del Señor. Leamos, nuevamente el versículo:

"Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron."

El apóstol Pablo, conocía de la existencia del tiempo determinado, indicado en la misma Palabra escrita. Por lo tanto, para él y para los creyentes que eran instruidos por él en ese entonces, no era desconocida la futura restauración de pacto con la casa de Israel, y los lapsos con sus señales programadas tendrían su cumplimiento a su debido tiempo (2 Tesalonicenses 2:6).

De manera que en la certidumbre de haber llegado al cumplimiento de los 1335 días, que corresponde al día 11 de Jeshván del año 5783, 5 de noviembre del año 2022, desde el tiempo de la profanación del lugar santo, a la mitad de la semana, eso es, el 12 de marzo del 2019, nos encontraremos en el tiempo de la venida del Señor.

Es allí, en ese momento de gran expectativa, donde surgirían las inquietudes de cuando es el preciso momento del arrebatamiento esperado.

Y es entonces, es allí que debemos atender y aplicar de las palabras de Pablo, que dicen:

1 Pero acerca de los tiempos y de las ocasiones, no tenéis necesidad, hermanos, de que yo os escriba.

2 Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche;

3 que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.

4 Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón.

5 Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas.

6 Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

7 Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan.

Que a su vez, es el mismo consejo de Jesús, el Hijo de Dios, nuestro Señor, que dice, que el día y la hora de su venida, nadie lo sabe, no los Ángeles y el mismo Hijo, sino el Padre.

Lo que significa, que debemos ser conscientes en el conocimientos de los tiempos y las señales que Dios determinó en sus diferentes lapsos, pero llegado al momento del último día determinado, quedábamos en un tiempo suspendido, cuyo momento sólo el Padre eterno lo indicaría.  Esta es la Verdad para todo aquel que lo desee aceptar.

Dios nos entrega está revelación para todo aquel que tenga sed de justicia, y puede justificar su fe atendiendo a esta revelación que constituye el aceite para que sus lámparas estés encendidas hasta pasar a través de la tribulación de aquellos días hasta alcanzar el día final determinado.

La razón del misterio que se veló hasta el día de hoy, cuando es ahora revelado a través de este ministerio que Dios puso bajo mi responsabilidad, es para probar a los llamados, donde Dios se escogerá a los que sean fieles a su Palabra, que son sus mandamientos.

A muchos les parece que cuando Jesús habla de que debemos guardar sus mandamientos, se estaba refiriendo de forma exclusiva, a los diez mandamientos, como que si Dios quisiera salvar a través de la observancia de la ley. Pero no es así, porque el apóstol Pablo enseño, y dijo::

 30 ¿Qué, pues, diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia, es decir, la justicia que es por fe;

31 mas Israel, que iba tras una ley de justicia, no la alcanzó.

32 ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe, sino como por obras de la ley, pues tropezaron en la piedra de tropiezo,... (Romanos 9).

Esto, lo que quiere  decir, es que debemos obedecer todos los detalles de su Palabra escrita por medio de la fe, por eso el dijo:

17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará
de la ley, hasta que todo se haya cumplido.

19 De manera que cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos.

20 Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Todo estos mandamientos en su mayoría están relacionado con el conocimiento de lo que Dios determinó en sus profecías para la conclusión  del fin de los tiempos.

De modo que no se trata de guardar las practicas rudimentarias de los mandamientos como abtenerse de alimentos, días de reposo, lunas nuevas, ayunos, etc., como una manera de justificarse ante Dios.

Aquel cree y conoce los misterios de Dios, pero carece de amor. Entonces de nada sirve la fe y el conocimiento, porque  el amor es lo primero.

De la misma manera que los judíos tropezaron por guardar los mandamientos a ciegas, del mismo modo muchos tropezarán con estas enseñanzas del fin de los tiempos que emana del Espíritu de Dios a través del ministerio de los dos testigos.

En conclusion, todo lo que está  aconteciendo en el mundo en estos ultimos tiempos, es para la preparación de nuevo orden mundial, donde diez reyes recibiran el poder por una hora, para luego entregar su poder a la bestia.

La alta tecnología que existe se ha venido desarrollando durante el agotamiento del tiempo determinado; el  coronavirus, la proliferación de regiones, la gran apostasia en los grupos evangelicos, el movimiento izquierdista internacional que conformará la estructura mundial del anticristo, mostrada como una bestia escarlata (Apocalipsis 17:3), en alusión al color rojo que los representa, se está manifestando a la par con el tiempo que resta al mundo.

De manera que lo que ha desencadenado y acelerado toda la crisis mundial es el  tiempo determinado que está llegando a su fin, y es a lo que debemos a atender como las verdadera señal que Dios estableció, y que Satanás sabe a la perfección por lo cual está apresurando sus planes, sabiendo que tiene poco tiempo. (Apocalipsis 12:12).

Cristo viene. La paz de Dios sea con todos los que aman a Jesús. Amén.

jueves, 23 de abril de 2020

▪REOS DE MUERTE, ¿QUÉ PUEDO HACER?▪

#Compartir.   #LaGraciaDivina.

Sabemos que en el mundo reina un total desconocimiento de Dios, por consiguiente se toma a menos, los términos empledos por el Apóstol Pablo cuando se habla del plan de salvación del hombre.

Ley, justicia, pacto y testamento, testigos, transgresión, redención, remisión, reo, perdón, resaltan como términos jurídicos que se usan en la palabra de Dios, los cuales son empleados de igual modo para la resolución de conflictos legales en el mundo; y eso es justo de lo que trata el terrible problema del hombre que está siendo creado. El cual violó la ley del supremo Creador desde sus inicios.

Supremo significa único creador y dueño de todas las cosas, luego, todo le pertenece a Él, lo visible y lo invisible, y eso indudablemente nos incluye a todos nosotros, los seres humanos.

No hay en el cielo ni en la tierra, más ser supremo que el Creador, de modo que si usted ha escuchado que alguien se considera o que lo consideran el ser supremo, el tal se ha rebelado contra Dios, y es hijo del mal.

Dios, el rey supremo, le estableció leyes para su creación, para que todo orbite bajo su divina voluntad. Y mantener un perfecto equilibrio entre Él y lo creado.

Cuando creo al hombre, le estableció un solo mandamiento, con la libertad de que se enseñoreara de todo lo creado, pero el hombre transgredió esa ley.

Bueno, al hombre de hoy en día, que está acostubrado a ver y cometer innumerables pecados, le suena como irrisorio, que por tan sólo comer un fruto de un árbol, fueran castigados; pero el asunto es extremadamente serio, porque el problema no fue comer, sino desobedecer, por lo cual, todos morimos y hemos sido destituidos de la gloria de Dios.

Desde que eso ocurrió, la misma naturaleza murió, toda su creación murió, y vive en un desgaste hasta que venga lo nuevo.
La creación definitiva del hombre transcurre en un tiempo determinado que abarca seis días de mil años, porque del mismo modo el hombre de carne fue creado en el sexto día, de igual modo el hombre eterno verá la luz en el sexto milenio; que precisamente es el tiempo que estamos viviendo ahora, año 5778 del calendario hebreo.

El hombre es indudablemente, la finalidad de todo lo creado, de manera que Dios lo amó a pesar de haber pecado.

Una de las muchas cosas que ignora el hombre, es que el mismo está siendo creado aún, para que viva en el reino de Dios por toda la eternidad.

Allí comienza un largo proceso para revertir la condena, y redimir el pecado, remitiendo el castigo, con consecuencias extremadamente dolorosas para el Creador y Padre; para que el hombre no se pierda. Y es aquí donde Dios demuestra su amor. Por eso Jesús dijo antes de su muerte:

"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando." (Juan 15:13-14).

Es de vital importancia conocer lo que les estamos diciendo, porque esto es la voluntad del Padre, para que comprendamos la severidad de Dios, para con el pecado; que entregó a la muerte a su propio Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Juan 3:16).

Jesús es el regalo de la salvación.

La ley de Dios es la palabra que sale de la boca de Dios; y muchas son las palabras que han salido de Su boca, de las cuales sólo hemos recibido a través de los registros bíblicos, la Palabra necesaria para nuestra salvación, como Dios mismo lo revela, cuando dijo:

"Las cosas secretas pertenecen a Jehová tú Dios; más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley." (Deuteronomio 29:29).

Existe la creencia, que el objetivo de Dios desde un principio fue salvar, exclusivamente, a un solo pueblo en el mundo, en este caso, Israel; pero realmente no fue así. Sino que Dios procuró un camino para traer a Jesús al mundo, y lo halló a través de Abraham, a quien le juró que por haberle obedecido, a la orden de sacrificar a su hijo para Él, que en su simiente bendeciría a todas las naciones de la tierra, y así lograr ese objetivo de salvar al mundo entero (Génesis 22:15-18); entonces, estableció pacto con un pueblo rebelde, por amor de sus padres, a quienes fueron hechas las promesas. Y de ese modo estableció pacto con ellos (Éxodo 12); que consistió en el sacrificio un  cordero por familia,  para la paz entre Dios e Israel;  para que la muerte no los tocase; proveyéndose Dios, de ese modo, una base legal para redimir la humanidad completa. Porque sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pacado. (Hebreos 9:22).

Este rito que comenzó en Egipto, y que dio término a la esclavitud de Israel, Dios lo instituyó anualmente, junto con todas las fiestas, en el ciclo anual de las festividades del pacto, durante los primeros siete meses, de generación en generación.

De manera que para el plan de la redención de la humanidad, y para que se cumpliera ese objetivo; la rebeldía de Israel, unido al afan de Satanás de destruir al Mesías, crearon el caldo de cultivo para su martirio. Viendo lo acontecido con José en el desierto, a quien sus hermanos quisieron matar por envidia; y que eso mismo harían con Jesús, tal y como lo profetizaba a través de sus parábolas (Mateo 21:33-46) que concordaban con la profecías del Antiguo Testamento, donde Dios mismo lo revelaba, como leemos en Isaías 53, que moriría por muchos; extendiendo de ese modo la salvación a toda la humanidad. Lean el discurso de Esteban antes de ser apedreado hasta morir, como reprende a Israel porque siempre fueron casa rebelde hasta el día de hoy. (Hechos 7).

Más Dios en Su fidelidad a sus promesas, lo honró para hacerlo su pueblo eternamente y para siempre; haciendo pacto con él en Egipto, y ratificado en Jerusalén cuando Salomón dedicó el templo (1Reyes 8:12-66).

Alabo la gloria de Dios, y bendigo a Israel,

porque nuestra salvación viene de los judíos (Juan 4: 22), y hemos entendido que su rebeldía sirvió para nuestra salvación; lo que nos compromete, a atraerlos hacía Dios, a través de la predicación del Evangelio que testifica del pacto antiguo que ellos violaron reiteradamente, hasta ser expulsados de su tierra. (Romanos 11:11-15).

Surgen inquietudes de hermanos que necesitan saber si hubieron diferentes maneras en que Dios salvaba al ser humano, durante la historia del hombre, basado a una doctrina llamada dispensacionalismo, donde erroneamente definen de forma muy ligera, que desde que Israel recibió la ley, estatutos y ordenanzas, los judíos se salvaban por el cumplimiento de las obras, al obedecer dichas leyes, siendo este pensamiento, contrario a las enseñanzas del apóstol Pablo, que por las obras de la ley nadie será justificado ante Dios (Gálatas 3:11, Efesios 2:8). La salvación desde un principio fue concebida con el propósito de manifestar al Salvador en el mundo, cuyo sacrificio tiene la capacidad de salvar a la humanidad entera, de desde la misma creación; por lo cual Apocalipsis 13:9, dice qué Jesús fue inmolado desde el principio del mundo; de manera que los justos desde Adam fueron redimidos por la sangre de Cristo, por lo cual se dice que Jesús descendió a las partes más bajas de la tierra y llevó cautiva la cautividad. (1Pedro 3:19-20, Efesios 4:9)

Y esa es la razón por la cual dice Santiago 1:17: que en Dios no hay mudanza, ni sombra de variación.

De manera que es falso de toda falsedad esa doctrina de las dispensaciones. Todos los que crearon y apoyan esa tesis humana, tendrán que rendir cuenta ante el tribunal de Cristo, de su falso evangelio.

Nadie fue salvo por las obras de la ley, los judíos nunca entendieron eso. Por cual, Pablo dijo que nadie por la ley se justifica para con Dios (Gálatas 3:11). Porque sí por las obras de la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo. (Gálatas 2:21).

Si las obras salvaran, ya no sería por gracia; entonces la gracia no es gracia. Pero sí la salvación fue concedida por gracia, entonces la obras no calificaban a nadie para para salvación (Romanos 11:6) Sino la fe que tenían al autor de la ley. Las diferentes parábolas explicaban la enseñanza. Como el caso de la parábola de los jornaleros, fueron contratados en diferentes horas, obraron unos más y otros menos; pero el pago fue el mismo. Porque no se trata de la labor en sí, sino la fe y el amor a Dios. Los dos pactos son instrumentos de un solo objetivo, la salvación del hombre. El nuevo pacto dependió del primero, porque representa la raíz del nuevo pacto.

Ahora, todos sabemos, por medio la Biblia, que el primer pacto será restaurado (Romanos 11) con la casa de Israel; eso no signifca que serán salvo por obras, no.

Entonces, ¿qué significa que el pacto será restaurado?

Signfica qué los judíos regresarán a Jerusalén, y se construirá su templo, y más nunca nadie los espantará, ni irán más al exilio por las naciones.

Porque al final ellos tendrán que invocar a Jesús, en medio de la prueba final (Mateo 23:39, Oseas 5:15), donde recibirán un muy fuerte testimonio de la iglesia gentil, que estará siendo atribulada, donde todos los judíos que invocaren el Nombre poderoso de Jesucristo, serán salvos.

A raíz de la muerte de Cristo, el pacto con Israel había quedado inhabilitado, sin valor; y los judíos, espiritualmente, quedaron muertos (Oseas 6:5), y al destruir el templo, el vínculo entre ambos, desapareció; el lazo que los mantenía unidos dentro del tiempo determinado por la setenta semanas establecidas.

Los estatutos de La ley son aplicables solo a israel, y no a la Iglesia

¿Por qué no son aplicable a la iglesia?

Porque no dependemos de ellos para la salvación.

¿Y los judíos si dependen de ellos para su salvación?

Tampoco, porque ellos también alcanzaron la salvación por gracia.

¿Entonces, para qué sirve la ley?

Fue añadida a causa de las transgresiones, como un tutor o guia, para llevarnos a Cristo; y para que las profecías se cumplieran, que son parte de la ley, porque la ley es la Palabra que sale de la boca de Dios.

Cuando leemos los estatutos dados a Israel en el desierto, nos damos cuenta que eran ordenanzas extrictamente referidas a Israel, donde el punto vital de esas leyes, era que Dios estuviera en medio de su pueblo. Por eso cuando Dios lo desechó por primera vez, por su rebelión, después de que estuvieron estabilizados con su templo en medio de ellos Dios les destruyó ese vínculo que los unía; entonces los estatutos, por ende, no tenían validez, debido a que los únicos que podían darle cumplimiento a esos estatutos, fueron desechados hasta que Dios los restauró. Luego a la muerte de Cristo lo desechó por segunda vez, por lo cual ahora fueron aceptos estando ya en su tierra, para cerrar el plan.

JESÚS CRUCIFICADO, JUSTICIA DE LA LEY.

La condenación en el hombre se produce por negarse a creer en Jesús (Juan 3:18-21).

Ahora, creer en Jesús, es rendirse a sus planes, pero muchos por ignorancia, se resisten a Dios, pensando que su modo de pensar se corresponde con los pensamientos de Dios, de manera que muchos de los que siguen a Jesús, creen que por el hecho de seguirlo, no significa dejar de observar la ley para cumplir algunos preceptos; sólo ese pensamiento es ajeno a los planes de Dios.

Porque Pablo y Santiago, dicen que si queriendo agradar a Dios, te haces dependiente de sus mandamientos, y si incumples un punto eres transgresor por la eternidad, de toda la ley. Por eso todo israel estuvo y está bajo esa maldición que acarrea su incumplimiento, por causa de nuestra naturaleza pecaminosa.

Esto debemos saberlo bien; claro, sí el creyente dispusiera su corazón para entender las cartas de Pablo, sabría lo delicado del asunto.

La muerte de Jesús tiene la capacidad de pago inimaginablemente exorbitante, porque fue el Hijo de Dios quien murió, no de un accidente , no; sino de un plan muy bien concebido, donde Dios expuso su vida por nosotros. De manera que sin nosotros pedírselo, o solicitárselo, se dispuso a buscarle una eficaz solución a una condena irremidiable sobre cada uno de nosotros.

Cuando hablamos con algún detenido, que ha cometido algún delito, nos sorprendemos del conocimiento jurídico que ha aprendido para conocer en donde se encuentra ubicado en cuanto a su sentencia.

Así mismo es en lo espiritual, todo somos reos de muerte, y necesitamos saber acerca del Derecho Divino, para conocer de nuestro caso. Y es cuando nos enteramos que nuestra sentencia es firme, y que no existe ninguna forma de salir ileso de la pena por nuestra propia cuenta, que ni aún ganando todo el mundo, podría preséntale a Dios algún tipo de rescate que pague la culpa. Ni mucho menos trabajos forzados, ni comunitarios, la sentencia ha sido la perdición eterna. Es justo, en este momento, cuando el juez nos dice: Quiero que sepas que te amo, por lo cual he hallado la manera para  que no seas castigado, eternamente,  mi martirio puede pagar tú condena, sí decides aceptarlo y amarme como yo te amo; de lo contrario, ya no hay otra forma, sino la perdición, que comienza no más partas de esta tierra. La decisión ahora es tuya.

Esto nos hace ver de una manera sencilla, que no existe nada que podamos hacer para obtener la salvación,  que no sea creer en el sacrificio de Jesús en la cruz. Jesúcristo es, verdadera justicia.

En el pacto, donde Dios estableció la remisión del pecado por sangre, Jesús es sustituto del cordero de la pascua , que era sin defecto y puro. En cambió nosotros no nos podemos ofrecer, ni ofrecer ningún sacrificio, porque nuestra justicia a los ojos de Dios, es trapo de inmundicia (Isaías 64:6); es como querer decirle a Dios: -Pero, Señor, yo tengo una solución para pagar mi pena, cumpliré tus leyes. Y con eso quedo exento de pago.-

El insistir en esta postura, sólo demuestra una gran ignorancia del problema legal al cual estamos inmerso. Dios no aceptará ningún otro pago que la muerte del reo, y por tal razón, Dios proveyó ese pago, entregando a su hijo por nosotros, esa es la cruda realidad en  cual todos los seres humanos estamos enfrentados.
En la cita de Mateo 5:17-20, Jesús nos enseña que su presencia en el mundo era el cumplimiento de la ley, de tal manera que Él vino al mundo para cumplir la ley escrita por Moisés y los profetas, en consecuencia, el cumplimiento de las cosas escritas deberán ser extrictamente ejecutadas, hasta lo más mínimo de la ley, hasta el final; lo único que permanecerá para siempre, es Su Palabra, todos lo demás pasará, dejará de existir, el cielo y la tierra.

¡Dios!, tremendas palabras, sin duda, que producen gran temor, al que las teme. Digo al que las teme, porque todos sabemos como hay contumaces, que se han atrevido a cambiar los textos de la Palabra de Dios, alegando que aquellos que en el pasado tradujeron los textos, lo hicieron con fuentes tardías, y que habiéndose hallado textos más antiguos, deberían someterse a la traducción de la Bíblia de mayor difusión y credibilidad, a una modificación de algunos textos que no coinciden con los textos más antiguos encontrados. Los espirituales hemos entendido que están son maquinaciones de Satanás para desobedecer a la ley pronunciada por Jesús en este pasaje; de modo que el enemigo toma ocación por el mandamiento, para que pequemos delante de Dios. Y esto, sencillamente comprueba, que la versión Reina-Valera, es la perfecta palabra de Dios, para el mundo hispano, como la King James, para la lengua inglesa, las cuales, sus traductores no fueron detractores de ninguna versión anterior a ellos.

sino que conforme a la pureza de sus corazones trabajaron. Estos señores que hicieron estás nuevas versiones, están expuestos a estás palabras pronunciadas por Jesús. Por eso es mejor pasar por ignorante, y no creer, que porque se maneje cuatro o cinco idiomas, entonces, sabemos más que los demás.

¿Quiénes son los que pueden incurrir en este pecado, de hacer cambio a las Escrituras, sino aquellos que combaten contra la Verdad? Porque los que estamos saciados, no necesitamos de otra fuente, porque en Cristo fuimos saciados.

Por eso, los que somos de Dios tenemos que ver con GRAN celo el cumplimiento de ésta ley de Jesús, y oponernos ROTUNDAMENTE a estas falsas versiones, porque doctrinas de hombres están siendo basadas en esas traduciones. Ejemplo: los russelistas hicieron su propia versión de la Biblia, para enseñar que Jesús no es Dios, los mormones tienen el libro de Mormon, es decir, del diablo.

Pero más sutilmente ha introducido su cizaña, y le ha hecho modificaciones a la misma Reina-Valera, en la versión del 1995.

Por eso mucho de los siervos que estamos entendidos de está lucha alertamos, a no leer otra versión que no sea la Reina-Valera 1960.

Dios les bendiga, ricamente.

#EscogidosParaVencer.